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Inauguración exitosa de "Momentum Vitae: Colores del tiempo" en Galería Gubidxa


El sábado 24 de enero de 2026 por la tarde-noche se inauguró en Unión Hidalgo, Istmo de Tehuantepec, la exposición Momentum Vitae: Colores del tiempo, del maestro nahua Gregorio Guerrero, en la Galería Gubidxa.  

En el patio del recinto el maestro Víctor Fuentes dio la bienvenida a los asistentes, con especial énfasis a los jóvenes y activistas culturales presentes. Gubidxa Guerrero, hijo del pintor, agradeció la disposición de la galería para recibir más de cuarenta piezas que capturan instantes creativos del maestro Gregorio Guerrero, originario de Xalitla, Guerrero.  

Momentum Vitae en Unión Hidalgo


La Galería Gubidxa tiene el honor de invitarles a la inauguración de la exposición individual del artista Gregorio Guerrero.

MOMENTUM VITAE: Colores del tiempo. Una celebración de la vida, el paso del tiempo y la fuerza del color en su expresión más pura.

Convidado en la palabra

Víctor Fuentes

Para Irma Pineda

Tejedora de la palabra como las sabias mujeres zapotecas; ellas, las bordadoras de flores, hilanderas de guie’ chaachi, mujeres que echan la mano al horno para deleitarnos con su guiso, quizás un pescado orneado, o muchos totopos. 

Es una línea tan frágil la que vibra entre lo que escribe Irma Pineda y lo que sucede en las acrobáticas manos de esta nuestras mujeres. Al girar el totopo, como trompo al aire, sabias remojan la mano al meterla  al horno, y quizás la aguda visión para ensartar el hilo a la cabeza de la aguja, así la filigrana de la palabra de esta poeta za, se va entretejiendo en este gozo meticuloso tan ancestral, mano y cuerpo y espíritu.   

Río por mil años, Guiigu’ ze iza


Hace algunos años, en el pequeño pueblo de San Antonio Tecomitl, perteneciente a la Delegación Milpa Alta, de la capital de nuestro país, pude ver una singular película del célebre director japonés Hayao Miyazaki. La producción, que poco después obtendría un Oscar como mejor película infantil, se llama El viaje de Chihiro.
Una de las escenas más memorables, trata de una especie de monstruo sucio, maloliente y de horrible aspecto que llegó a hospedarse a un hotel para seres extraordinarios. Dicho individuo resultó ser un dios, personificación de un río japonés bastante contaminado por la especie humana.
¿Por qué relato el episodio? Porque este viernes 29 de enero se presentará un peculiar libro en el Centro Cultural Herón Ríos A.C., que me recordó a la escena de la película que les refiero.
La obra se llama Río por mil años/ Guiigu’ ze iza, y es una franca invitación a jugar y divertirse, a través de una serpiente multicolor, con los desechos que hacen que los ríos mueran por la contaminación que nosotros contribuimos a engrandar. Lo anterior, motiva a los pequeños a cantarle para sanar. Todo ello, en lengua zapoteca y castellana.  
¿Quiénes son los culpables de este proyecto lúdico? Dos ciudadanos del mundo que, como las grandes serpientes de agua, confluyen hacia un mismo océano; en este caso, hacia la misma obra literaria.

Ná' Natalia - Las manos de Natalia

Víctor Fuentes

Ca ná’ Natalia, rine laa laade ca doo ne buu rutiee diidxa’, runi tobisi xquendabiiani’ ti ganda gului tu laa. 

Laanu riduya’sinu pa deste zanda chindabe, ra’sa ti guenda rieche  ladxidua’ ra guya cuza’be ca bidani, guxii ca danni xu gui’di ra laadibe. 

Tulaa ru zanda guni ne quiba xi guicaa laadi, pa laabe nábe guzuguedabe guetabigui, casipe ñaca beuu, ra ziyati ra zibani, pa laabe nábe guindanaxibe bendabua, casipe biaani guidiruabe. 

Teo, mi maestro de lengua

Víctor Fuentes

El próximo 21 de febrero de este año, como hace 14, que se decretó por la Unesco celebrar el día de las lenguas madres, me vienen algunas ideas para compartirlas con quienes aún hablamos nuestro idioma, y acaso, si se puede también, para con quienes ya no lo hablan.

Flori: el bordador del tempo

*Presentación de la exposición textil de Floriberto Che Vázquez 

Víctor Fuentes Martínez

En esta entrega puntual se vislumbra un deseo de perdurar en el tiempo, que bien lo sabía a cabalidad el diseñador, pariente cercano de las poseedoras de esta colección, que sin duda ahora se ha redimensionado, al ser contemplada como una obra de arte. 

La invitación a desnudar la memoria me vino en la Ciudad de México, mientras viajaba en el Metro. Jamás olvidaré a la jovencita, rubia ella, que portaba una chamarra de algodón, muy abrigadora a la vista. No tardé en observar la parte trasera de la chamarra: en la solapa de ésta se distribuían armoniosamente las flores de los huipiles y enaguas de nuestro Istmo. No pude contenerme. Me acerqué. Y mi sorpresa fue mayúscula al ver que estas flores estaban estampadas con un material sintético; un simple plástico producto de la industria del vestido. 

Cuando volví al pueblo, sentado tras mi mesa de escribir (y comedor a la vez), pensé y volví a pensar. No vinieron a mi mente personas más entusiastas y colaboradoras que los integrantes de la familia Che Santiago. Fue así como logramos rendirle un merecido homenaje al señor Floriberto Che Vázquez, creador, por muchos años, de estos diseños, y por cuyas manos muchas mujeres de Unión Hidalgo vistieron. 

Las creaciones que Floriberto confeccionó para sus sobrinas, están impregnadas de una profunda valoración a la belleza. Cada puntada e hilvanada nos revela a un conocedor de lo ancestral y de la innovación; de un hombre que pudo recrearse lienzo tras lienzo, bordado tras bordado. 

Vuelvo al embate. Floriberto, por fortuna no la librará esta batalla. Pero las mujeres y hombres que se dedican hoy a este arte, tienen ante ellos una revolución silenciosa, perenne, que exige fidelidad, valoración de la tradición, de nuestra tradición. 

El ramillete de flores atrapadas en estos trajes de nuestras coleccionistas, es apenas una sutil esperanza para reivindicar la labor que por generaciones ha perdurado en la cultura de nuestros pueblos, y no por ello coparnos ante lo avasallante que puede representar la moda y sus diseños posmodernos. 

Podemos también sentirnos orgullosos de esta integración al mundo, las mujeres y hombres, que son quienes pueden merecer este tributo, como lo estamos haciendo con el homenaje al maestro del bordado: al señor Floriberto Che Vázquez.

Queda, pues, a las nuevas generaciones comprender la naturaleza dinámica de la sociedad y que estos trajes sigan, perduren en la memoria de las manos, en la memoria de los colores, en la memoria de la vida cotidiana de los unidagalguenses. 

Me queda, también, agradecer al bordador del tiempo, por su presencia para desterrar el olvido. Qué mejor y sutil manera de darle la bienvenida al trovador Tlalok Guerrero a nuestra casa, a la Galería Gubidxa, que esta tarde compartirá con todos nosotros en el recital “Así es mi pueblo” 

Agradezco con toda generosidad a la familia Che Santiago, por su valiosa colaboración; a Isabel Fuentes, por coordinar los pormenores de esta exposición; a Gubidxa Guerrero, por acercarnos y hermanarnos una vez más con el Comité Melendre; a mi amigo Pedro Hernández, por su magnífica curaduría. Mil gracias a todos. 

Octubre 20 de 2013. 


[Texto publicado en Guidxizá, una mirada a nuestros pueblos ―Año II, N° 67, Dom 03/Nov/2013―, suplemento cultural del Comité Melendre en EL SUR, diario independiente del Istmo. Se autoriza su reproducción siempre que sea citada la fuente.]