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Testimonio de Toribio Salinas acerca de la rebelión de 1911

José F. Gómez, Che Gómez, en su
campamento guerrillero. 1911
Recopilación y traducción: Macario Matus

(Tomado del libro Dos testimonios sobre la Revolución de 1911)

Yo tenía 14 años y mi padre ya estaba comprometido al lado de aquellos hombres. Le decían Chevié Salinas a un tío mío y es el mismo que se enfrentó a los militares con otros juchitecos. Pues el Licenciado Gómez también era juchiteco y éste les dijo que por qué no entregaban la jefatura sin ningún balazo, sin necesidad de desparramarnos, sin matarnos unos contra otros, sin que nuestros familiares abandonaran el pueblo y se fueran al monte.

Pero como la campana de la iglesia era el aviso que tenían, y cada vez que tocaba la campana la gente acudía en busca de informes que venían del Licenciado Gómez. En aquel tiempo ya estaba la gente del gobierno aquí en el pueblo, ya estaban en el cuartel los soldados.

El novio del mar

Macario Matus

Toda la creación busca pareja.

Miguel Hernández

Cierto día el mar se dijo:

Quiero tener un hijo como lo tienen todas las criaturas del señor. ¿Habrase visto olvido tan grande como el mío? ¡A mis años y no tener un hijo!

He visto a un insecto con su insecta, al palomo con su paloma, al león con su leona, al hombre con su hembra: todos tienen pareja. Aunque los sabios afirmen que algunas plantas no se acarician con otras plantas. Es que no han visto cómo la callada abeja sirve de alcahueta llevando en sus alitas la fecundidad de flor en flor.

Macario Matus (d.e.p.)
A través de las playas, mis pestañas, he contemplado a los hombres decirse, prometerse cosas y la mayoría de las veces me han puesto de testigo. ¡Qué tragedia, a mi edad y estar de testigo! Pero esto no es todo. He visto otras cosas más graves, desde todos los siglos que he presidido los horizontes: a mis grandes parientes: el cielo y la tierra cuando se entretienen en grandes pláticas, entre besos y caricias como si fueran dos jóvenes casaderos. ¡Cuánto sufro al verlos decirse adiós junto a la caída de la tarde! Los sabios han adivinado que yo me encabrito, claro que me encabrito, por estas desfachateces ante mis ojos.

Sin embargo, los amantes más descarados que he conocido en mi larga y cansada existencia, han sido: el sol y la luna; se han besado ante mí y ante el mundo entero. Unas veces, ella va en su busca y otras veces él va a ella. Cuando esto sucede los sabios ―otra vez los sabios―, lo bautizan con el nombre de Fenómenos Eclípsales. ¡Sabios malditos que solapan a estos dos descarados del amor! Si el amor debe ser sagradamente en secreto y sin ojos furtivos. Naturalmente que yo, el inmenso mar de agitadas trenzas me encabrito, cuando los besos que se dan los anuncian de antemano, y los prolongan en sendos minutos: todo se calma en la vida y hasta los pobres lunáticos son afectados en este acariciamiento universal.

Biulú de Macario Matus

Gabriel López Chiñas 

Llegó inesperadamente, y de un salto se posó en mis manos, como una graciosa travesura de pájaro. Su color, de un morado raro, me llevó al recuerdo del “enredo de caracol” de mi abuela Vitu Lu. Al pie de una danzarina alada, ilustración de Francisco Toledo, se lee en zapoteco Biulú, colibrí en español. El poeta Alfredo Cardona Peña, en la Introducción, anuncia su sorpresa con los jóvenes juchitecos, en prosa que abre cielos novedosos para el sur istmeño.

Biulú

Macario Matus

Danzaba con pasos y movimientos de ballet, sobre una delgada laminilla de brisa vespertina. A ratos, izaba su diminuta testa mirando en todo su alrededor como buscando a alguien en la multitud de flores blancas. Era el ser más raro en ave convertida. Cuando me divisó con su ojillos maravillosamente negros, quiso escabullirse en el mar de flores, como nadando en al aire con su vuelo. La curiosidad me obligó a hacer preguntas en voz alta, pensando en su figura fantástica. De pronto cesó de volar en círculos mil al compás de una sinfonía de luces. Se posó en una flor que le superaba en tamaño al cuerpo terso, emplumado casi al descuido. Quería verle de cerca para aprenderme de memoria el contorno de sus alas cortas, tan cortas, que el pico le quedaba enorme, inolvidablemente enorme. ¡Era el pinocho de los cuentos en ave!

Mientras un zapoteca viva, el sol brillará: entrevista a Macario Matus

Macario Matus
Gubidxa Guerrero 

Hace pocos años, exactamente el 6 de agosto de 2009, uno de los más grandes maestros zapotecas de las letras y de la vida, dejó de existir. Como un modesto reconocimiento a toda su incansable labor en pro de las artes y de la escritura, Guidxizá, una mirada a nuestros pueblos publica la plática que su servidor tuviera el honor de sostener con él hace algún tiempo: 

Macario Matus, hombre de letras y apasionado del arte, es un eslabón entre la generación de los años treinta y los nuevos creadores. Este notable poeta binnizá nacido en Juchitán, nos brindó varias horas de su tiempo para contarnos sobre los orígenes de Neza Cubi, hablarnos de la cultura que le vio nacer y otros temas de interés. Lo visitamos en su espacio cultural, en el Distrito Federal, para platicar con él, de cuya charla surgió la entrevista que ahora les presentamos.

Apuntes eróticos




 8
¿Y por qué no entras por allí?,
si ella te lo ofrenda, es tuyo, dice,
ocúpate de mí. Yo estoy entretenida
como ves, libando el licor del árbol
de la vida y la muerte de quienes no saben.






9
Y bien, aquí estás desfigurada,
el rostro cubierto con una flor.
Sabes que el sexo de varón y de ella,
son flores. Uno al abrirse el pétalo
y la otra al estar abierta igualmente: son.





Xtiidxa' guugu - 'Historia' de las palomas

Grabado de Francisco Regalado, Puga
Macario Matus

Biree chupa binniyoo zeca’ guuze’. Guyeca’ neza terruná matarra ca la? Ne gasti’ ninaazeca’. Na tobi que, cherí’ la? gasti’, yanna la? chuunu neza xquidxi ca San Bla. Ne huandí’, yendácabe neza que la? cadi xa nou’ rí’ guugu usu’ ―nabe. Ra ma’ yaca guidxiñacabe guirá’ xixe’ca’ riasaca’, nagueendaca’ xa. Na tobi que: ―Gasti’ zanda gúninu, escopeta nenu. Pa gunda’nu tobi la?, tóbisi nga gati’ ―na. Yanna la? chiyúbinu xi modo guigáacame. Bisiguenda stobi que. ―Ma’ nannanu paraa nuucame.

Cinco cuentos de Macario Matus para niños

Gubidxa Guerrero 

Macario Matus fue un hombre excepcional, descaradamente extraordinario. ¿Y cómo no iba serlo quien demostró que el arte no sólo nace, sino que se construye y se crea? 

Mucho se ha dicho de su faceta de poeta, cuentista, periodista, crítico, erotómano  Pero a nosotros nos gustaría recordarlo en su papel de formador, de transformador de la realidad artística de nuestro pueblo; pues Macario sembró y Juchitán cosecha los frutos del huerto cultivado por él.

A muchos, el tiempo los vence, las desilusiones los derrotan. Pero a Macario ni los años, ni las decepciones, ni el cansancio lo sometieron. Macario empecinadamente creyó: en la capacidad, en el esfuerzo, en los nuevos valores, en los jóvenes... ¿Cuánta gente que tuvo oportunidad de sobresalir, de trascender, se olvidó de los que vienen? Sin embargo Macario, hasta al final de sus días, siguió revisando textos, aconsejando y animando.