Hugo Guerrero Fuentes
Abro la puerta con precisión hermética
La oquedad del cuarto esconde las mariposas negras que venían tras de mí.
Tu cuerpo: una palabra sobria de una sílaba.
Me ensalivé las manos y me adherí a ti como una rana venenosa
sujeto a tu tórax mientras tus piernas se desaguaban y emanaban un olor a sábila tierna.