Yolanda López Gómez
| Ilustración: Gregorio Guerrero |
Cómo olvidar aquella tarde,
donde pequeñas serpientes de la noche
profanaron tu identidad segura, oculta;
cuando una madeja de escalofríos te condujo
a la humedad del sitio que había enfriado tu cuerpo;
donde despojado de tus sentimientos
participaste en una sinfonía en desorden;
en ese momento recuerdos perturbaron mi mente.
Al otro lado, tu corazón vacío de sensaciones,
como el nuestro, el de tus amigos y familiares,
fue oprimido por largas y delgadas espinas
¡ay! que nos lastimaron.
como el nuestro, el de tus amigos y familiares,
fue oprimido por largas y delgadas espinas
¡ay! que nos lastimaron.