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Biyé' o Xandu' en Juchitán

Ofrenda flotante. Biguié'
 Víctor Terán

Biyé’ o Xandu’ es la fiesta a los muertos que en Juchitán de Zaragoza, Oaxaca. Se realiza en el domicilio de las familias, no en el cementerio como sucede en otras culturas, en los días 30 y 31 de octubre. Si la persona muerta es reciente, de un año o dos, pero no menos de seis meses, se le hace su biyé’ o xandu’ yaa (primera celebración del finado) o biropa (segunda celebración), según el caso.

Los orígenes de esta tradición son anteriores a la llegada de los españoles y se conmemoraba entre los nahuas en el noveno mes del calendario solar mexicano, iniciando en agosto y celebrándose durante todo el mes. Entre los binnizá (zapotecas), según Francisco de Burgoa, se celebraba “en el duodécimo de su cómputo, de diez y ocho meses que dan al año empezando de doce de marzo”. La que actualmente se celebra en Juchitán es una mezcla de las religiones prehispánicas y la católica, dado que para los cristianos esta festividad comienza el 1 de noviembre, Todos los Santos, y termina el día siguiente, 2, día de Los fieles difuntos o Día de Muertos. De aquí el vocablo Xandu’, que es un hispanismo en el idioma zapoteco, que significa Santo o Todos los Santos. 

Ni ná zuuti laa | El que amenazaba con suicidarse

NI NÁ ZUUTI LAA

Víctor Terán

―Zuute’ naa mbale ―ná tobi―, ma qui zanda cuezaniá’ xheela’. Nitiicasi gabe laa la? nisi ná ma nanna ní, ne pa gune’ xiixa la? laa ná laaca zanda guni ní. Guirá’ ni gabe’ laa, laa riguinñeyú naa. Zuute’ naa mbale, zuute’ naa.
 
―Co’ mbale, co’. Zanda guidxela ti xiixa ni gúnilu’ ne laabe qui zanda gúnibe. Biaa, chi tidxe’ lii tobi, ne ni chetidxe’ lii ri’ qui ziuu dxi gúnibe ní, ne ndí’ huaxa zaguinñelu’ laabe. Gudxi laabe quite’ nebe lii tu laa jmá zitu guinesa, tu laa jmá zitu gundaa nisa xquíxhi’ xtí’. Ne ndi’ zaguinñu’ laabe.

Huandí’, casi biuu ra lidxi gulidxi xheela’ ne ná rabi gunaa que:

 ―Xiñee qui quítenu tu laa jmá zitu rinesa, tu quiba’ la? laa nga guisaca xtiidxa’ ndaani’ yoo ri’. Tu guniti la? zuna guirá’ ni gabi xheela’ laa.

Ilustración: Francisco Toledo
 ―Zaguítenu ―ná gunaa que―, huádxihua’, ne ma laani ndi xa, guleza gucaa ti duuba’ rarí’, ne guiruti’ tidi’ lu duuba’ cá. Zuzulú lu’ la? o zuzulua’.

 ―Naa ―ná xa nguiiu. Naa guzulua’.

Ne casi zé’ gucala’dxi’ nuguu ná’ xquie ti ninesa jmá zitu.

 ―Co ―ná gunaa que―, cadi zacá di’, guiruti’ cu’ ná’ xcuaana’. Zacasi, gulee nálu’.
 Cha, cha, gunesa xa nguiiu deche ñee.

―Yanna ma naa ―ná xa gunaa―, ne chi gacaneá’ huiine’ lii, biaa, chigudxiee’ deche’.

Bidxii deche ca gunaa que, biquiichi’ ñee ne gundisa’ xa’na’, bia’ rí’ bia’ rica’ guluu bí nisa xquixhi’ xtí’

Laaca bidiiñé xhuncu rigola, ruyadxí la’na’ xheela’, zuguaa chonga raqué.


La Revista Guidxizá, desde la óptica de Víctor Terán

Víctor Terán. Fotografía.- Victoria Guzmán Cabrera
Víctor Terán

(Texto leído durante la presentación de la Revista Guidxizá en la Casa de la Cultura de Juchitán, el sábado 11 de agosto de 2011)

La Revista Guidxizá (Nación Zapoteca) número 17, correspondiente al mes de julio de 2012, está ya, felizmente, en circulación. Es producto de la pasión amorosa por divulgar el arte y la cultura de los binnizá y del esfuerzo perseverante y desinteresado del Comité Autonomista Zapoteca “Che Gorio Melendre”.

Pero, ¿qué es el Comité Melendre? Es un colectivo de personas altruistas y admirablemente entusiastas, pertenecientes a diferentes poblaciones zapotecas, que desarrollan un trabajo voluntario para “la transformación positiva de la sociedad binnizá”. 

Es plausible mencionar que desde la fundación de este Comité, el 8 de mayo de 2004, a la fecha, lleva instituidos doce Proyectos culturales sin recibir patrocinios ni subsidios de ninguna institución o partido político, entre los que destacan, una fonoteca virtual, Sonidos de la Nación Zapoteca; un programa radiofónico intitulado Nuestros Pueblos, Nuestra Historia; una Biblioteca Digital de Historia Zapoteca; TvMelendre; Cine para todos; publicación de libros en Ediciones Guidxizá; Campaña por la Memoria Histórica Zapoteca, y la Revista Guidxizá

Ca yuze biniti / La yunta extraviada

Grabado de Gregorio Guerrero Díaz

CA YUZE BINITI

Víctor Terán

Ma huaxhinni biuu ti badunguiiu rigapa yuze ra lidxi.
   
―Paraa bindaalu’. Xiñee bixhinnilu’ ―ná bixhoze rabi laa.
   
―Apá, qui chi guidxiichi diou’, binite chupa yuze xtilu’; birá ca lade le’ cá  biyube’ laacame ne qui rihuinni ca yuze gabiá cá. Nga nga runi bindaa’, deru’ zedayuaa’ ―na.   

Convocatoria a la defensa de la lengua diidxazá


Víctor Terán

"Y que el respeto y el trabajo y la entrega y la dedicación 
que la  lengua española merece como lengua 
de comunicación nacional
 tiene que compaginarse con el respeto 
que merecen otros idiomas  
de comunidades que vienen del principio de los tiempos, 
 comunidades que ya estaban  aquí antes de que llegara la lengua castellana a América".  

José Saramago.

En los pueblos del Istmo oaxaqueño cada día que pasa se debilita y deteriora la lengua de los binnizá, la lengua diidxazá, la que los nahuas llamaron, zapoteco. Si los miembros de esta cultura no nos preocupamos por preservarla ahora, fenecerá mucho muy antes que lo predicho por el poeta Gabriel López Chiñas: ¡ay!, diidxazá, diidxazá,/ diidxa’ rusibani naa,/ naa nanna’ zanítilu’,/ dxi guiniti gubidxa cá. ¡Ay! zapoteco, zapoteco/ lengua que me da la vida,/ Yo sé que morirás/ el día que muera el sol. Y con la muerte de esta lengua “maravillosamente musical” (Carlos Montemayor), desaparecerá una manera particular de entender la vida, la cosmovisión zapoteca, una manera -entre muchas- de ser hombre en el mundo.
     Dice el Dr. Miguel León-Portilla que: “Cuando desaparece una lengua muere una parte de lo más íntimo y valioso de la humanidad”. Desde luego, porque como expresó Octavio Paz: “Los hombres somos hijos de la palabra. Ella es nuestra creación; también es nuestra creadora; sin ella no seríamos hombres […] El lenguaje nos da el sentimiento y la conciencia de pertenecer a una comunidad. Estamos unidos por la lengua a una tierra y a un tiempo. Somos una historia. […] En cierto modo, la lengua nos fundó o, al menos, hizo posible nuestro nacimiento como naciones. Sin ella, nuestros pueblos no existirían o serían algo muy distinto a lo que son. […] La palabra es nuestra morada […] y nos da conciencia de lo que somos y de nuestra historia. […] La lengua es un signo, el signo mayor, de nuestra condición humana”.
     Sin embargo, muchos no hemos entendido la importancia de respetar la existencia de las lenguas originarias de México, y quienes debieron y debieran de implementar políticas que favorecieran su permanencia y desarrollo, los gobiernos de ayer y de hoy, no lo hicieron, no lo hacen. En México, los gobernantes que hemos padecido, arguyendo que estas lenguas consti-tuían barreras para la comunicación y desarrollo de los indígenas con el resto de la población “moderna”, implementaron políticas etnocidas bajo el ropaje de la castellanización y alfabeti-zación en la “cultura nacional”.  Hoy en nada varía esta política de exterminio de las culturas oriundas de este país, los gobiernos globalifílicos a ultranza de hoy, es decir, los vende patria, los que desean ver seres humanos que piensen uniformemente, desarraigados, y con habilidades concretas para el mercado laboral, dejan intactas las políticas de discriminación y empobre-cimiento de las lenguas indígenas que sobreviven, y orondamente se desatienden del asunto.
     En Juchitán, Guidxiguie’, la lengua de los binnizá-zapotecas decae, estamos conociendo un fenómeno de homogenización entre el español y el zapoteco. Los binnizá, nos hemos dejado invadir por las estructuras, las connotaciones y la semántica del español. Al incorporar a la lengua diidxazá la sintaxis del español, estamos pensando cada vez más como piensan los de la cultura española. Entonces, nuestra forma de decir las cosas y de razonar son más propias de la lógica de la cultura española que de la cultura zapoteca. Aunado a este gravísimo problema, está también el que generan las familias binnizá que no quieren que sus hijos aprendan como lengua materna el idioma zapoteco, quieren que hablen español porque sienten que así estarán mejor preparados para sobrevivir en la escuela y en la vida misma. Otra anomalía no menos preocupante es cuando existen expresiones en zapoteco perfectamente utilizables, metemos a lo loco el español. Y esto ya es común en el habla actual de los binnizá. El problema no radica en incorporar nuevos términos (tecnicismos) a la luz de los avances tecno-científicos, puesto que una lengua se vitaliza cuando incorpora a su ser nuevas realidades y voces de diferentes culturas. En suma, la perduración  del zapoteco está en riesgo. 
     ¿El español acabará por relegar al olvido las lenguas habladas por los indígenas de México? ¿El tercer milenio será  la tumba de las lenguas originarias de este país? Lo cierto es que, en gran medida, de nosotros, los hablantes indígenas, dependerá el destino de las lenguas mexicanas. Mientras luchamos por una profunda reforma que establezca nuevas relaciones entre el Estado y los pueblos de México, así como entre estos pueblos y el resto de la nación (Una reforma que rectifique la política cultural y económica del Estado, orientada hacia el ideal de una nación monocultural y hacia la exclusión de los pueblos indígenas del acceso y control sobre los recursos naturales de sus territorios, y en general de la toma de decisiones económicas y políticas sobre las cuestiones que afectan su vida), debemos construir las estrategias que propicien no sólo la perduración de nuestras lenguas, sino también su enriquecimiento.
     Los gobiernos estatales y el federal deben entender que es del todo falso que la conservación de las lenguas indígenas signifique un riesgo de fragmentación cultural y menos todavía un peligro para el fortalecimiento de la lengua española. Reconocer esta verdad los llevaría a aportar los medios para que los ordenamientos existentes en la materia se cumplan, disponiendo por ejemplo, como bien dice León-Portilla : “la obligatoriedad de la enseñanza bilingüe en las respectivas áreas indígenas, abarcando los varios niveles del sistema educativo;  Sensibilizar a los grupos mayoritarios para que valoren la riqueza cultural que significa la presencia de los más antiguos americanos, con sus lenguas, dueñas de antiguas y nuevas literaturas; Fomentar, al igual que el cultivo del español, el de las otras lenguas, estableciendo para ello talleres literarios, academias y centros o casa de escritores en lenguas indígenas; Aportar recursos para la publicación de periódicos, revistas y libros en lenguas indígenas, así como para la producción de programas en la radio y la televisión, reconociendo el papel que deben tener en el ámbito de la comunicación”.
     En el caso de la lengua diidxazá-zapoteca, es doloroso que siendo una de las más hermosas y eficaces del mundo, casi nadie se preocupe, salvo honrosas excepciones, por defenderla. Por eso pido a las autoridades del gobierno municipal y estatal un poco de atención para la defensa de nuestra lengua madre. En Juchitán, por ejemplo, conformar un equipo interdisciplinario que diagnostique la hondura de la crisis de esta lengua y promueva las acciones que la revitalicen.  
     Los binnizá queremos vivir íntegramente nuestros valores sin despreciar en lo más mínimo la riqueza cultural de otros pueblos. El futuro del idioma diidxazá va a depender de la conciencia y amor que todos tengamos para preservarlo. Y concluyo mi aviso con esta frase de Camilo José Cela, que dibuja mi sentir en este momento: “Como amante de la lengua, de las lenguas, preconizo que juguemos a sumar y no a restar, que apostemos al alza y no a la baja, que defendamos la libertad de las lenguas y sus hablantes. La lengua es la más eficaz de todas las armas, y la más rentable de las inversiones; nunca es tarde para que empecemos a poner nuestros ahorros al servicio de los futuros beneficios que serán de todos y que servirán para todos”.

(Texto publicado en Istmo Autónomo, hoy Revista Guidxizá, Año II / Nº 8, Enero-Marzo de 2006).


[Texto publicado en Guidxizá, una mirada a nuestros pueblos, suplemento cultural del Comité Melendre, Año I, N° 37, Dom 7/Abr/2013. Se autoriza su reproducción siempre que sea citada la fuente.]

'Las espinas del amor', de Víctor Terán

Beatriz Cruz López

En este inicio de año la Biblioteca Digital de Historia Zapoteca, Proyecto del Comité Melendre, comparte el libro de poemas titulado Ca guixhi xtí’ guendaranaxhii. Las espinas del amor, de Víctor Terán. Aquí, una muestra de su obra.

Tobi si
Tobi si randa riaba
ra lidxi guendariuuxtubi.
Yu’du’ nabé’ dxita
ra rigué’ nisa
ca ladxidó’ cayati.
Yu’du’ naguchi te
zuxalendaga
dxi ne gueela’

Sólo uno
Sólo uno cabe
en la casa de la soledad.
Templo justo
donde acuden a beber fresco
los corazones desavenidos.
Santuario amarillento
abierto de par en par
de día y de noche.

Se puede descargar desde: www.issuu.com/bibliotecazapoteca/docs/teran_espinas


[Reseña publicada en Guidxizá, una mirada a nuestros pueblos, suplemento cultural del Comité Melendre, Año I, N° 24, Dom 06/Ene/2013. Se autoriza su reproducción siempre que sea citada la fuente.]

Presentación de Revista Guidxizá en Juchitán

*El evento se realizó el sábado 11 de agosto en la Casa de la Cultura

El sábado 11 de agosto de 2012, a las 17:00 horas, en el Teatro-Auditorio de la Casa de la Cultura de Juchitán, Nación Zapoteca, se realizó la presentación de la edición número 17 de la Revista Guidxizá (Nación Zapoteca), publicación cultural que enaltece la identidad de las personas que aman su pasado; revista que muestra al mundo la importancia de sí misma a través del arte y el conocimiento.  

En esta presentación se contó con la participación de dos grandes poetas: Víctor Terán y Guillermo Petrikowsky, quienes elogiaron la aportación conjunta de todos los integrantes del Comité Melendre en la realización de este trabajo. Los acompañaron Gubidxa Guerrero (Director de la Revista Guidxizá y Presidente del Consejo Directivo del Comité) y Ariana S. Martínez (Arte y Diseño de la Revista Guidxizá, y Responsable de Comunicación de la misma organización) quienes fungieron como comentaristas. Beatriz Morales Ruiz dirigió las palabras de bienvenida al público asistente.