QUALITAS, empresa de seguros, se suma a la campaña #CanastaBásicaIstmeña

Salma Corres

México se ha caracterizado por ser un país solidario ante las catástrofes. La respuesta de la sociedad civil en las primeras horas del terremoto del 7 de septiembre de 2017 que afectó a la región del Istmo de Tehuantepec, fue igualmente activa y solidaria.

Esta solidaridad se vio reflejada también en las aportaciones del sector empresarial a las iniciativas que el Comité Melendre ha venido desarrollando para reactivar la economía en la región, en los días posteriores al terremoto. 

El retrato de mi madre

Andrés Henestrosa


…Cuando he preguntado su edad, me ha respondido que al ocurrir el cólera del 83, era ya grandecita. Con este dato, he deducido su edad. Si en 1883, tenía cinco años, que es cuando ya se puede tener memoria, ahora irá teniendo setenta años.

Ella fue la primera hija de dos que tuvo Bárbara Pineda, mi abuela. La segunda se llamó Severina y murió muy joven. Tuvo seis hermanos, de los cuales viven cuatro. A Adrián y Crescencio, ya los has visto en foto: el que está solo y tiene un lunar en la mejilla es Chencho; el de los bigotes canos, Yan. Otro, Eustaquio, estaba en el pueblo el día que fotografié a la familia, pero mi llegada le produjo tal alegría, que habiendo tomado demasiado vino por festejarme, no estaba en condiciones de que se le retratara. Otro más, Juan, estaba de visita en México; cielo nublado y la prisa con que anduve, no me dejaron tiempo para retratarlo. Francisco y Máximo, ya va para treinta años que murieron.

Andrés Henestrosa: el hombre que dispersó sus sombras

Claudia Gómez Haro

“Al final de la vida sólo nos queda 
un poco de ceniza en la palma de la mano”
Andrés Henestrosa


Andrés Henestrosa nació el 30 de noviembre de 1906 en el pueblo de San Francisco Ixhuatán, en el Istmo de Tehuantepec, en el seno de una familia donde conviven las tres sangres de México: la india, la blanca, la negra, además de la huave y la filipina.

Andrés nos dice en las primeras líneas de su autobiografía inédita; “Soy un grito: el grito de Martina Henestrosa al darme a luz repentinamente”. Nació a mediodía a la hora en que según algunos, vienen al mundo los locos. Su madre fue una importante presencia en él y de ella aprende el zapoteco, junto con las tradiciones y leyendas indígenas.

El Niño Dios retorna

Andrés Henestrosa frente al mar. Foto.- Blanca Charolet
Andrés Henestrosa

El niño zapoteca puede saber, con sólo oír lo que cuentan los abuelos y las pilmamas, qué tiempos corren, qué fiestas se aproximan, si fiestas reales o fiestas de guardar. Las fiestas reales apenas dejan en su mente un tenue rastro que después los años, como una leve brisa, borran para siempre. Las fiestas de guardar, por el contrario, trabajan su fantasía, su capacidad mentirosa: los complica, les da alas. Y entonces cuentan fábulas sutiles, que el niño oye embelesado. Fábulas que aunque han caminado muy lejos dentro de ellos, un día regresan y vuelan hacia afuera. Entonces es llegado el momento de referirlas a los niños: el niño se ha vuelto abuelo.

El día que no murió Henestrosa

Andrés Henestrosa
*El avión donde viajaría se estrelló en un cerro

Juan Manuel López Alegría

De no ser por su gentileza al ceder su lugar en el avión a la esposa del gobernador Eduardo Vasconcelos, el escritor Andrés Henestrosa no sería hoy el más laureado de los literatos zapotecas, ya que el bimotor de Mexicana de Aviación que partió de Oaxaca a la Ciudad de México, se estrelló en el Pico del Fraile, cercano a Amecameca, en el Estado de México, falleciendo todos sus ocupantes. Era el lunes 26 de septiembre de 1949. 

Entre los restos calcinados se hallaban los de la actriz Blanca Estela Pavón, muy famosa por sus actuaciones en los filmes Nosotros los pobres y Ustedes los ricos  al lado de Pedro Infante. La diva había venido a Oaxaca con su compañía artística a una serie de presentaciones en el Teatro Alcalá (que también funcionaba como cine) y regresaba ese día al Distrito Federal en compañía de su padre. También fallecieron el senador Gabriel Ramos Millán y Salvador Toscano, del Instituto de Historia y Arqueología.

#CreandoComunidad. Iniciativa para fortalecer el tejido social en Juchitán

Con los terremotos del mes de septiembre en el sureste mexicano no solamente se vinieron abajo casas y edificios públicos, ni únicamente se vieron afectadas las redes comerciales. También se puso en evidencia cierta desorganización en las poblaciones dañadas, especialmente en Juchitán, ciudad zapoteca de cien mil habitantes.

Hace varias generaciones existieron formas de organización social que facilitaban actividades comunes como la cooperación para el trabajo, la seguridad pública, obras sociales y hasta actividades de tipo ritual. Sin embargo, algunos sectores en el Estado mexicano no vieron con buenos ojos la asombrosa capacidad organizativa istmeña, porque a ella también atribuían el carácter rebelde de sus habitantes.

Durante el presente siglo, el tejido social en Juchitán se ha desdibujado. Los ancianos se lamentan de la falta de sensibilidad entre las nuevas generaciones. "Las personas ya no se saludan, ya no se ayudan, ya no se conocen..." suele ser la expresión constante.

Pero no todo es desesperanza. Los terremotos de septiembre también permitieron ver la otra cara de la moneda: una sociedad civil activa, organizada, pujante, bienintencionada y segura de sí, que logró ponerse al servicio de la comunidad entera. 

#TejiendoHermandad supera la meta. Pasa a siguiente fase

Cuando se lanza una iniciativa, se fijan metas realizables. Tratando de adquisición de textiles de valor relativamente alto, se debe tener cuidado en no crear falsas expectativas.

#TejiendoHermandad se propuso DAR EMPLEO A CINCUENTA TEJEDORAS-BORDADORAS para reunir fondos suficientes para poder DONAR CINCUENTA BASTIDORES DE MADERA elaborados por carpinteros de la region, dando prioridad a las que fueron afectados durante los terremotos del 7, 19 y 23 de septiembre de 2017. 

Cuatro grupos de diez tejedoras cada uno fueron organizados para trabajar durante tres semanas. Dieron forma a bellísimas prendas, adquiridas por varias clientas-donantes. Los huipiles y las blusas se mostraron en Facebook con fines de transparencia. La iniciativa contó con un subsidio inicial que sirvió como motor de arranque.

"Oaxaca Corazón" dona mil canastas de alimentos a los damnificados del Istmo

Pocas horas después del terremoto del jueves 7 de septiembre en el sureste mexicano, que dejó más de 70 muertos, miles de heridos y millones de damnificados, la sociedad civil a lo largo y ancho del territorio nacional se activó para ayudar.

La comunidad artística no podía ser ajena a estas iniciativas y a instancias de Lila Downs y Susana Harp, una pléyade de talentos convocó a la ciudadanía al Auditorio Guelaguetza al concierto denominado OAXACA CORAZÓN. La finalidad: reunir fondos a beneficio de los damnificados en el Estado de Oaxaca.

La respuesta de la gente no se hizo esperar y a los pocos días de realizado el concierto, las participantes comenzaron a canalizar la ayuda a las regiones afectadas, así como a brindar apoyo a iniciativas sociales nacidas en el corazón de la zona devastada.

Tal sucedió con #CanastaBásicaIstmeña, programa del Comité Melendre cuyo principal objetivo es contribuir a la reactivación económica del Istmo de Tehuantepec, adquiriendo víveres para ayuda humanitaria a productores locales.

Guendanabani, en voz de Gustavo López

Natalia Cruz

Una de las canciones emblemáticas de la Patria Zapoteca es, sin duda, Guendanabani, que acompaña los sentimientos de nuestra gente para despedir a un ser querido que parte al otro mundo, o para recordarlo. Se entona especialmente en Día de Muertos o Xandu’, para recibir a nuestros difuntos que año con año, según nuestra creencia, retornan al hogar a degustar de la comida, dulces y flores que les ofrendamos en el altar.

#TejiendoHermandad. Nuevo proyecto de reactivación económica regional

Luz Areli Gallegos, de la Séptima Sección, mostrando un lienzo a Aurora Catalán durante la planeación del proyecto 

Uno de los sectores más perjudicados como consecuencia de los terremotos del mes de septiembre de 2017 en el Istmo de Tehuantepec es el de las tejedoras y bordadoras; no sólo porque en la región se suspendieron casi todas las celebraciones del ciclo festivo zapoteca, conocidas como velas, sino porque cientos de ellas perdieron un elemento fundamental para la elaboración de los famosos trajes, blusas y huipiles: los bastidores de madera.

Poca gente sabe que detrás de la elaboración de una prenda tradicional hay varios participantes: el carpintero que construye el bastidor de madera sobre el que se monta la tela que ha de ser tejida o bordada; la comerciante de telas, que surte de materia prima el mercado local; la comerciante de hilostinta de las artistas istmeñas; el pintor o dibujante que elabora los hermosos diseños que las hábiles manos se encargarán de iluminar con hilos y, finalmente, las tejedoras y bordadoras, propiamente, quienes dan forma final al producto mundialmente conocido y reconocido como traje de tehuana o traje de mujer istmeña.

"Canasta básica istmeña", Campaña para reactivar la economía regional

Los terremotos del 7, 19 y 23 de septiembre de 2017 pausaron el pujante comercio de la región istmeña. El Mercado Central de Juchitán de Zaragoza, Oaxaca, que concentraba a miles de vendedoras zapotecas, huaves, zoques y mixes tendrá que ser demolido por los daños estructurales en el edificio de dos pisos, ubicado detrás del Palacio Municipal que colapsó en una tercera parte.

Los envíos en especie están contribuyendo a aminorar la tragedia. Las miles de familias que perdieron su patrimonio encuentran en los paquetes de ayuda humanitaria un bálsamo que les permite ahorrar un dinero que podrá ser destinado a la reconstrucción de sus hogares.  Además de que muchas otras perdieron sus fuentes de empleo directas, al haber colapsado los locales comerciales o medios de producción (como hornos de comixcal) que les brindaban el sustento.

Sin embargo, la disminución del gasto doméstico también ha afectado directamente las redes de comercio regional. Los productores locales de maíz, lácteos, legumbres, así como las cocineras, totoperas y vendedoras de otros productos alimenticios han visto disminuir dramáticamente su clientela, repercutiendo negativamente en sus ingresos.

"Adopta un horno". Campaña para promover la economía regional istmeña

La tragedia del jueves 7 de septiembre de 2017 no sólo destruyó viviendas y enlutó hogares, también detuvo abruptamente el comercio regional, del que la ciudad de Juchitán es centro neurálgico.

Las ollas de barro que afanosamente crean los alfareros de Ixtaltepec son adquiridas por familias de Xadani, San Blas Atempa, Unión Hidalgo y Juchitán, entre otras poblaciones, para elaborar productos a base de maíz: tortillas de horno, memelas, tamales y los emblemáticos totopos. Pero con el terremoto de 8.2 grados en la escala de richter la mayoría de estos medios de producción milenarios fue destruido.

En los recorridos que han realizado los brigadistas del Comité Melendre y de la Junta Vecinal Guendalisaa hemos identificado decenas de familias totoperas cuya actividad económica se detuvo, lo que repercute negativamente en su calidad de vida, ya que, al depender primordialmente de la comercialización del totopo, se enfrentan a un panorama desolador.


Por tal razón, el Comité Melendre tomó la iniciativa de aliarse con actores estratégicos del sector privado y de la Sociedad Civil para implementar el proyecto: "Adopta un horno", con el fin de tratar de reactivar esta actividad económica comercial, a la vez que se amplía el catálogo de ayuda humanitaria tras el terremoto.

Fotografía David Cartas.
Al incorporar el totopo a las despensas entregadas a los afectados, además de reconocer el legado alimenticio zapoteca, se beneficiará a un importante número de familias en el siguiente orden: alfareros de Ixtaltepec y comunidades aledañas que podrán vender por adelantado decenas o cientos de ollas para hornos; las totoperas de Xadani, San Blas Atempa, Unión Hidalgo, Juchitán y otras comunidades que podrán reemprender la actividad económica familiar; agricultores de la región del Istmo que podrán mercar el maíz recién cosechado, que afortunadamente no se perdió con el terremoto; y, finalmente, los damnificados de toda la región istmeña que contarán en los paquetes de ayuda humanitaria con un producto básico de su dieta tradicional.


'Cristina', de César López

Natalia Cruz

César López es uno de los más prolíficos creadores que ha dado la Patria Zapoteca en los últimos tiempos. Fallecido hace algunos años, nació el 3 de abril de 1946, en La Ventosa, agencia municipal de Juchitán.

A diferencia de otros compositores, como Eustaquio Jiménez Girón, Saúl Martínez, Luis Martínez Hinojosa, Carlos Iribarren Sierra o Andrés Henestrosa, quienes en parte de su obra escribieron versos en didxazá y español para sones o música que ya existía, ―dándole nueva vida a estos temas― César López, al igual que Chu Rasgado, compuso letra y música de todas las canciones que escribió.