José Génico Martínez
“Dios te salve María llena eres de gracia el señor este contigo…” ¡Mamita! anoche tuve un sueño y las imágenes fueron las mismas de cuando tenia cinco, siete, doce y quince años, después me fui de casa, tal vez… a eso respondo las paginas en blanco en mi memoria pero he regresado, dándome la bienvenida la misma sucesión de imágenes ahora que he cumplido los veintiseis.
Sí madrecita, te he soñado con esos lentes obscuros, tu gorra de beisbolista y el rostro mirando al suelo cuando un vecino preguntó por ti, madre en el sueño te anunciaste con tus cristales de sol que mimetizan esos ojos tuyos con derrames de sangre, obscuros cual noches que confunden tus pómulos que se sucedes en matices, primero son rojos, después morados, algunas veces han llegado a ser verdes y después negros como manchas que asientan el dolor y la ausencia.
Mamá te he soñado con tu brazo roto, y sentada en el catre nos tienes a tu lado mientras nos abrazas y besas diciéndonos que ya se ha ido, aun cuando el piso rojo es un cielo estrellado por infinitos cristales de la media luna ¿Qué nadie te advirtió que la dote trae y después guarda tanto dolor?