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Gaayu’ gubidxa lu beeu riguite yuze / Cinco de septiembre

Monumento a los héroes del 5 de septiembre de 1866
Gaayu’ gubidxa lu beeu riguite yuze 

Pancho Nácar

Nutaagu’ za lú gubidxa ti siadó’
bizulú cayaba ti nisaguié dé;
ca manihuiini’ zubadxí ndaani’ le’,
ti siadó nadxiibi nuu guidxi Yoo.

Ti siadó; zeeda ca dxu’ mexu luguianu,
ma’ cayaca yaya ndaani’ guidxi Yoo;
ne ma’ cacá guiiba’ ra yu’du’ ro’,
ma’ zeeda ca dxu’ ni guidxelasaanu.

Las razones de los pueblos, o la otra cara de Benito Pablo

Gubidxa Guerrero Luis

A los muertos de Juárez, 
olvidados de siempre por la Historia

Hoy que tanto se habla de Derecho en nuestro país y de observar el cumplimiento de las leyes como un deber sagrado, comparto algunas reflexiones. Éstas nacieron mientras escuchaba las historias de represión en Juchitán por parte de los diferentes gobiernos del Estado de Oaxaca y del país. Los gobernantes en turno esgrimían la aplicación de las leyes como motivo principal para traer al ejército. 

La rebelión de Tehuantepec [de 1660], por Christobal Manso de Contreras


DATO.- El documento que leerán  es de gran interés para la historia de nuestros pueblos, pues en esas páginas está contenido parte del relato que un español hizo de los sucesos violentos que se originaron en Tehuantepec en el año de 1660, en el que participaron personas de distintas comunidades y grupos étnicos.
   

Christobal Manso de Contreras

RELACIÓN (Fragmento)

El caso fué de lo más graves, más escandalosos y de peores consecuencias, que han sucedido en esta Nueva España, porque, llevados los indios de estas Provincias de Tehuantepec del sentimiento que les ocasionaron las cargas y pensiones de repartimientos que les impuso don Juan de Avellán, su Alcalde Mayor, ó porque la codicia humana le estimulase, ó porque, como el vulgo feroz quiere dar á entender, usase del valimiento y mano poderosa de su dueño, el Virrey (sobre cuyos créditos las más veces cargan las culpas de los criados, sin que obste su malicia, cuando la opinión común imaginada las acredita por ciertas), trataron de matarle y á todos los españoles de esta villa, si se opusiesen á sus depravados intentos, señalando en sus juntas hora y día de las disposiciones que habían de tener con tal secreto, como el que acostumbran en todas las cosas que se ofrecen entre ellos mismos (de que son observantes sin segundo), no porque tan heroica parte, en que consiste el más seguro acierto del deseo, la pueda prevenir el entendimiento que los asiste, sino por naturaleza de su nación.   

Plan del 10 de Enero de 1851

Centro de Juchitán. 1911. Antigua Prefectura. 
José Gregorio Meléndez

En Juchitán a 10 de Enero de mil ochocientos cincuenta y uno. Reunidos todos los jefes y oficiales de la sección de este punto en unión del R. P. Fr. Mauricio López, que ha hecho justas reflexiones sobre la conclusión de la guerra, como las que el Sr. Licenciado Peralta ha expuesto en presencia de la precitada junta; y tomándose en consideración: Primero. Que si bien es cierto que Juchitán ha reclamado y reclama principios de derecho y justicia, por perjuicios que le han ocasionado, no sólo en los robos y asesinatos cometidos en esta población, sino por el incendio premeditado que se ejecutó en ella por tropas insubordinadas del gobierno del Estado, según documentos fehacientes. Segundo. Que atendiendo a las circunstancias presentes en que la nación puede agitarse y comprometer su crédito público en ocasión que sus urgencias demandan atender al exterior  e interior de ella misma para lograr la felicidad y buena armonía de la federación; pues la falta de unidad en los Estados perjudicaría directamente la nacionalidad entera. Tercero. Que el Escmo. Sr. General D. Mariano Arista elevado a la presidencia de la república por la mayoría de la nación, debe considerarse como el caudillo de la libertad mexicana, según los ofrecimientos públicos que tiene hechos y que su distinguido rango ofrece una garantía a la nación entera. Cuarto. Que convencidos, como lo estamos, de que la guerra civil es un elemento propio para disolver y aniquilar los pueblos. Quinto. Que si bien es efectivo que Juchitán levantó el estandarte de la guerra sobre Tehuantepec, ha sido por causas que lo precipitaron; y que por hoy no puede calcularse su gravedad, la cual se reserva al juicio de la historia de los pueblos. Sexto. Que Juchitán jamás ha creído ni pensado tener por enemigos a los hijos de la villa de Tehuantepec, sino por el contrario los ha respetado y querido como hermanos, puesto que poseyendo un propio dialecto, están unidos también en sentimientos y en sangre, y formando una misma familia, deben aspirar a un solo fin que haga la felicidad del Departamento. Séptimo. Que convencidos de las desgracias habidas durante nueve meses de revolución entre Juchitán y Tehuantepec, cuyas víctimas imploran la justicia del Dios de la paz, para poner término a una guerra fraticida, ha llegado ya el día en que llamando nuestra reflexión, debemos darnos un abrazo fraternal, olvidando para siempre, o mejor dicho, corriendo un velo que cubra, cual las anchurosas alas del tiempo encubren crímenes horrendos que otros hombres han cometido de antemano, según los anales de la historia. Octavo. Que habiendo determinado bien sobre todo lo que pueda convenir, no solo a la población de Juchitán sino también a la villa de Tehuantepec, y demás pueblos del departamento; ha tenido a bien la expresada junta acordar los artículos siguientes:

Mudubina

Dalthon Pineda

Ilustración:
Delfino Marcial Cerqueda

Te miraba de niño hablando con las flores del río, 
docenas de nutrias inquietas jugueteaban 
entre tus pies descalzos hundidos en el agua.

Acariciabas tu pelo, suave, lentamente deslizabas tus dedos, 
tus ojos que cantaban con tus labios mirando al cielo.

Reías y soñabas como quien disfruta la vida, Mudubina, 
pintabas las praderas de colores con tu sola mirada, tu piel blanca 
aroma de flor húmeda, aroma de flores del alma.

A lo lejos sobre un tronco hueco un ave negra 
miraba celosamente tu regocijo de diosa.

La Nutria

Alejandro Cruz Martínez

Te contaré, Tania, de un perro que vive en el agua.
   
En nuestro pueblo vivió en el río cuando ni tú ni yo habíamos nacido. Los viejos nos lo cuentan, Tania, y como dijo el poeta, los viejos son los que más saben.
   
Dicen los viejos, Tania, que cuando la montaña se alegró del mundo y de las aves y de las flores, de su risa brotó agua, pero en nuestro pueblo el río no tenía piedras, apenas una que otra, pues los peces, algunos, tenían muchas escamas, aunque otros anduvieran desnudos. Pero nuestro río, ese que apenas es un hilo de agua entre las piedras, fue caudaloso. En su rivera crecían hortalizas y flores en su corriente, además de flores y peces de colores, había nutrias y los viejos las llamaron perro de agua.

La abuela Marina


Nací en casa de la abuela Marina
vine a este mundo en parto normal
fue por la mano de doña Joaquina
Ilustración: Francisco S.
Regalado Puga
que yo dejé el lazo umbilical

Crecí jugando y reía 
no sabía más
la mano   la cara sucia 
qué felicidad


Luego el saludo   las primera letras
y con los dedos saber contar
el primer golpe de amor   la inocencia
de amarla sin besarle jamás

Al toque de la campana
en grito estallar
regreso a casa   una ruta
no sabía más

Voy hacia allá
dulce madera   mojado el pan
hondo el mirar
de negra tela el antifaz

Voy hacia allá
tirando piedra   bañado en sal
recia la faz
de marinero soy capitán

Lucía Zenteno


Canta la voz 
del poeta.

Esta mañana
los chituguís nos trinaron una historia
sus cantos hablaban de una mujer que no tuvo
origen
una bellísima mujer
de largo cabello moreno
los chituguís
después de cantarnos la historia
desplegaron sus alas
Ilustración: Ezequiel Ortega
se acomodaron la voz
en su garganta de barro
se marcharon lejos
a otras tierras del Istmo
donde volverán a cantar
la historia
de la mujer sin origen.

Canta la voz 
del chituguí.

Lucía Zenteno habitó la cueva de la iguana
en un árbol de guiriziña fundó su casa
y su corazón
desde entonces nadie pudo llegar tranquilo
a cohabitar con su pareja
se marchó lejos el venado
se fugó al instante el jabalí
la iguana huyó al monte
y la mujer se bañó en el río.

Yo conocí a Lucía Zenteno
cuando aquí no era pueblo
sino cogollo del Istmo
llegó no sé de dónde
en su enagua traía miles de mariposas
infinidad de flores
y una iguana, trotando, al lado
caminaba suavemente Lucía Zenteno
su huipil le quedaba corto al frente
por sus senos redondos y puntiagudos
no era muy alta
de cintura breve y cadera de buen parir.

El Alfabeto Popular del Zapoteco del Istmo


(Las explicaciones que se dan a continuación son exclusivamente para los hablantes del zapoteco. En el siguiente número de la revista se incluirán las que están dirigidas a las personas que desean aprender este idioma)

El alfabeto que empleamos [...] para la escritura del zapoteco del Istmo es el aprobado en las sesiones de Mesa Redonda celebradas en la Ciudad de México, en 1956:

a  b  c  ch  d  dx  e  f  g  h  i  j  l  m  n  ñ  o  p  q  r  rr  s  t  u  x  xh  y  z

Las vocales son de tres tipos:
“Sencillas”       a  e  i  o  u             Ejemplos:
Gregorio Guerrero
tapa:  cuatro                           ro:  (él) come
        bere:  gallina                          bupu:  espuma
        rini:  sangre

“Cortadas”      a’   e’   i’   o’   u’      Ejemplos:
cha’ca:  pájaro carpintero       co’:  no
be’te’:  zorrillo                        gu’xhu’:  humo
dxi’:  tapado

“Quebradas”   aa  ee  ii  oo  uu       Ejemplos:
naa:  yo                                   doo:  mecate
zee:  elote                                buu:  carbón
        lii:  tú, usted.

El Queche: Una aproximación historiográfica y documental

Beatriz Cruz López

El conocimiento sobre la organización interna de los pueblos mesoamericanos y coloniales ha avanzado mucho en las últimas décadas. Autores como James Lockhart, Matthew Restall y Kevin Terraciano han profundizado en el estudio del ‘altepetl’ de los nauas, el ‘cah’ de los mayas yucatecos y el ‘ñuu’ de los ñudzahui-mixtecos, respectivamente, a través del análisis de documentos que fueron elaborados por los propios miembros de esas comunidades, principalmente los que fueron escritos en lenguas indígenas.[1]

Xilase xpacaanda’ | La nostalgia de mi sueño

Xilase xpacaanda'


Sica redandá dxu’ guidxilayú Guidxiguié’ xtinu
ne ró, ne risaca guirá’ guendanayeche’ ni bisaanane ca binizá laanu.
Zacanga’ bedandá guendaguti xa’na’ guixhe xtilu’ ni cundubi bi nexhelu’ dxiqué
ma’ xhadxi canayubibe lii nga bidxelabe xilase gueela’beeu ndaani’ ladxido’lo’.

Rietenala’dxe’ dxi bicaa xtiipilu’ naa siado’guie’ru’
cayuundaru’ beleguí iqueyoo lidxe’
biupanu ra ñaa ti guete’ dxi’banu’ mani’
chahuidugá nga biu’nu’ lu neza Nisadó’ San Vicente
bindibidxiichinu xha mani’ xa’na’ baca’nda’ bezayaga
ne bide’nu nisa bizé ndaani’ xiga.

Zeda yasaru’ gubidxa xa  iquenu laanu ma cutopanu niza 
ne ma cugu’nu ndaani’ dxumisú nanda xi’que’nu.

Sica biiya’ ti bandá’ xti’ ti mani’ ga’chi’ lade gui’xhi’ lu neza guela
naxiñá rini guié lu.

Gudxe’ lii “Tata” gunabadiidxa’ lii,
Xhi mani’ nga laame pue?
guchibinu lame’, gunda’un  guié nadipa’ Pa ché me xti ladu ya’?

“Pa guchibinu laame’ zaree  guxhooñeme zieme zitu,
Xisi la? Zabiguetame guixhí’, huidxe, guirá si dxi guendanu ra ñaa,
ne zedandá dxi gu’yu laame’ xti  ladu” gu’dxu’ naa.

Yanadxí cayuuna’ huate’ xa ñee ra xpá’lu yooba’ ne yuuba’ro’ ladxiduaya’
Redandá diidxa’ que ique’ “Apa”.
Yanna ru’ ma’ rieene’ xiñee lu xpacaanda’ ruyaa laame que
naandame lii zeeda zame atra
dxiiba’lu’ mani’ zeedu ti guete’.


Ilustración: Manuel Cabrera


El Istmo se separa de Oaxaca

EL DATO.-   
Texto publicado en Istmo Autónomo, hoy Revista Guidxizá, Año I / Nº 2, Agosto-Septiembre de 2004.
 
Este documento histórico da cuenta del anhelo de los pueblos zapotecas por conseguir su autonomía política regional. Desde 1847, en que el Departamento de Tehuantepec funcionó de facto como Estado independiente de Oaxaca, los pueblos de origen binnizá han deseado la autodeterminación. En San Blas Atempa se dio el último intento de crear una nueva Entidad, antes de la fundación del Comité Melendre en 2004. Impulsó dicha idea el samblaseño Facundo Génico (quien fue médico de cabecera del General Heliodoro Charis Castro), asesinado en la ciudad de Tehuantepec por órdenes del Gobierno Federal.


El último bostezo del sol

Sonia Prudente López
Sonia Prudente

Y me vi sentado en el  banco
de nuestro Amor renaciente
exiliado  de tu cuerpo,
aburrido por  la espera.

En el último bostezo del sol
la espera aniquilaba
el deseo de trenzar las almas
olvidadas en  el campanario.

Xux / Frío

XUX 
(Texto en lengua mixe)

Leonel Fernando Martínez Vásquez 

Wïnets  ojts xyik tiyi pïnï x’ajokxp ëts tu’uk jï ju’ukyunk ukjï jokx nëë, ëy jeexy ku namatsk nmëëtäjtïn, xuxpxjï yi etunk  jats wenk yi nääjx tsië’ëtsï -jaten jyäwï sämï jeexy ja xëëw jats ja nëë yik kaajkï. Jatenya’am nka wi’ji, ka’nïm jyäwï nnïwijy o ntejïn yi xeän tyik wïnkaxi’iky ku petyxiëëwnïn npïti’iky, jamts  pëtsywemp ja n’aka’ax pitym ku ja nmëj tääk twïnkue’jxï. Kaja wijy yi nmëj tääk, sämï yi xëëw yi et, ka jëpy tï xyujxy, ku akumä’äy jëtypy tykë’ëts ja nmajääw; tsi’ipy tï tyik ki`iyi, [nteety tyëjk jetypy nayjäwïyi ku njaak wïnä’jk aty] ajop ajtpï miny wääpï, yioo’kpëts ja nëkxwämp ëts ja’aku yi nekx nukï je’emtsy njääwï sämï jeexy jakam tï njäätykëy, ka nïmajääw npïti’iky, ntsïnay ëyi, te yi të’eky tyuk pyatsykitäknï, kiti yë’jïp jotmayatypy yë ne’ekï ku naxkijxy tï nta’any. n’ayojïp ku ja nmëëj tääk tï tsyoo’nï, ku ka uk  pënï, mëk ntajotmayëëky matsjumëjtyip. Ja ijty njaak majääwatypy jast ka’ ojts n’uk yik tëënï jatity ëts ëëkyny. 

Ahora que limpio los frijoles

 
Luis A. Chávez

Ahora que espulgo como un can calladamente las espigas, que veo mis  manos trabajar las diminutas piedras: aparte el alma y a un lado el pan común; hoy que me dan cuenta algunas aves en el patio  que la vida es tan sencilla y tan simple pues se dedican a lo suyo y a evitar al gato; en silencio, a mi rotundo afán de ser tan mínimo porque una especie de voz obliga a que baje la cabeza, procuro por el agua, la cebolla, el ajo, la sal y la cuchara de palo.
El hambre de esa sed que me hervirá en minutos, será vencida hasta la muerte, aplacada como un barco que zozobra y su tormenta será un adorno más, recordatorio a intervalos.
La tortilla viene, a fuego se convertirá en ceniza, se arrastrará por el desagüe, a la inversa de su plenitud y su sosiego. Como anotación, la plaza está vacante (para no decir vacía) y pueden las hermanas de la caridad y que protestan por llevar a Cristo a sus mejores términos, pasarse a mi anchura, mi bando que no promete más y ya no lucha.
Todo nos puede ser igual, la religión, los hijos, cuando sin compañía y a semejante edad se limpian los frijoles y las mujeres pasan, las escucha uno: sus voces son comida, son como lumbre y espadas y nos debemos de creer ―cuestión de honor― en tragaldabas.
Ahora que hay una doble paz, que se trapea y se barre, se quita el polvo de lo material mientras los huesos oyen a la tierra, se tienden las ropas al sol que de manera abominable sólo tiene luz para apoyar al jabón, ahora es que por fin nos abren la comprensión de las cosas.
La estufa es un espejo, la casa es un delito. Y al cocinar quisiéramos de una buena vez tratar las alas, echarlas a esa hoguera que nos pesa tanto; desposeídos como estamos, despojados del espacio donde se nos aplaudió por ser dioses.

Ojos del agua

Hiram Aragón
Didier López Carpio

Vi al viejo agacharse a ras de suelo y meter el mentón en el pocito claro que nacía entre unas rocas lamosas. Bebió como animal montés en abrevadero. Tardó casi medio minuto sorbiendo, a paso lento, con degluciones cortas y saboreadas: los ojos cerrados, las orejas restiradas hacia atrás, la nariz burbujeando entre la membrana vidriosa de la superficie líquida. Ese era un momento de vida, como comer, trabajar, engendrar o morir. El hombre bebió del manantial desde siempre, directamente de él, acarreando agua en tinajas de barro, cubetas de peltre y bules sellados con un olote hermético que le hacían la faena menos sofocante durante la canícula. 

Recuerda que en el pueblo no se necesitaban pozos, acaso algún pretencioso escarbaba en sus terrenos la privacidad de su propia providencia, pero la mayoría la acarreaba de aquel nacimiento borbollante y la llevaba a reposar a una olla de barro poroso para que se mantuviera fresca y pudieran preparar más tarde pozol, y en las tardes hervir café en la leña del patio. 

Nichikase'eyu in tu'un vií | Escondí un poema

NICHIKASE´EYU IN TU´UN VIÍ

Norma González Jiménez

Nichikase´eyu in tu´un vií viti ta´a nahá
Tava niní shi´ín nu´una,
Nichicava´a ña ini kisili Ñu´ú na Inkuiín
Ta ni siasiyuña sí nta´a minú nchaí.

Kuniyu na ndaniuña ta chicua
Tisin ña ku suku tiuún
Ta koyo yuyú ta tashiso ka´a,
Ilustración: Delfino Marcial Cerqueda
Ndakani siaayu, ña´a kuyu,   
Ndiíña kuniyu kooyo
ndakua´a nu´ún, kueni tacha´a tu´un 
ña na ndakanininduva´a siaun.

Nichikase´eyu nu´una in tu´un víi saa
Ni kuunina ko´o kíshi´yu,
Ndika lanta ña ndakaniniyu
Ña ndika chitu tutu nda´a
Ña ndakaniniyu sia´a Ñu´u Savi,
A sia´a mi´un sashi kundoo ña kuninduva´a.  

Ni taan in tu´un vií ta nichikase´eyuña nu´u na tuva´a
Tava na kaa´n se´eyu ña siniyu taan tu´un vií,
Tava ni ivana ni yasi ichi sika siu´n
Kanda iniyu si ndiña saun.

Ku´unyu siun “Yoso Ini” tana taan nu´u tutu 
Nuu kua´an ichi Ñu´u Yucunico´o
Tava na ko´oun takuii nanaika
Taniun keeun kavañayaa
kusu´un nu´un yucu kuií ta
kanishicoun ita yaa.

Nichikase´eyu in tu´un vií, sani kunimií
Chi kuniyu kunde´eyo kuaku´un
Ta na ndaniu´n tu´un vií.


Los parientes antecesores zapotecas

LOS PARIENTES ANTECESORES ZAPOTECAS[1]

Gabriel López Chiñas


En Juchitán oímos desde niños la leyenda Vinnigulasa[2]. Leyenda saturada de misterios, que llena de temor a nuestro tierno corazón. Y más que a veces, en las calles arenosas, o en los húmedos paredones de los ríos, aparecen a nuestro paso los terrosos idolillos que lle­van dicho nombre y a quienes se atribuye el origen de la raza.
    
A los zapotecas les ha preocupado la aparición de estos ídolos y han elaborado, para explicarlos, diversas interpretaciones de acuerdo con los distintos significa­dos que la palabra vinnigulasa ofrece, según se alargue o se acorte el sonido.
     

Dxiibi / Miedo

DXIIBI 



Guzuga’de’ lii guendaguti xtinne’.
                                                           Cadxi’be’ cadxi’be’ ridxiña’ lii
                                           sica xcuidi ne xiixa qui runibia’:
                                rixiñá,
                          ruuna’,
                      ridxibi,
                        qui riná;
                             ¡Rului’pe’ nga nuu  tu gó laa!