La rebelión de Tehuantepec [de 1660], por Christobal Manso de Contreras


DATO.- El documento que leerán  es de gran interés para la historia de nuestros pueblos, pues en esas páginas está contenido parte del relato que un español hizo de los sucesos violentos que se originaron en Tehuantepec en el año de 1660, en el que participaron personas de distintas comunidades y grupos étnicos.
   

Christobal Manso de Contreras

RELACIÓN (Fragmento)

El caso fué de lo más graves, más escandalosos y de peores consecuencias, que han sucedido en esta Nueva España, porque, llevados los indios de estas Provincias de Tehuantepec del sentimiento que les ocasionaron las cargas y pensiones de repartimientos que les impuso don Juan de Avellán, su Alcalde Mayor, ó porque la codicia humana le estimulase, ó porque, como el vulgo feroz quiere dar á entender, usase del valimiento y mano poderosa de su dueño, el Virrey (sobre cuyos créditos las más veces cargan las culpas de los criados, sin que obste su malicia, cuando la opinión común imaginada las acredita por ciertas), trataron de matarle y á todos los españoles de esta villa, si se opusiesen á sus depravados intentos, señalando en sus juntas hora y día de las disposiciones que habían de tener con tal secreto, como el que acostumbran en todas las cosas que se ofrecen entre ellos mismos (de que son observantes sin segundo), no porque tan heroica parte, en que consiste el más seguro acierto del deseo, la pueda prevenir el entendimiento que los asiste, sino por naturaleza de su nación.   

Sobre la Rebelión de Tehuantepec de 1660. Amorita Rasgado, invitada

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Amorita Rasgado, invitada
Nuestros Pueblos, Nuestra Historia, programa radiofónico del Comité Melendre, dedica esta emisión a la llamada Rebelión de Tehuantepec.

Los zapotecas o biinizá de la Planicie Costera del Istmo, desde la época prehispánica, cuentan con un importante historial de movimientos bélicos, sociales o políticos para la reivindicación de lo que por derecho les pertenece: su libre determinación.

En la época colonial, en el año 1660 para ser exactos, en la otrora Villa de Guadalcázar se suscitó un movimiento que fue el inicio de otras rebeliones más para defender la autonomía de la región istmeña. El etnohistoriador y conductor Gubidxa Guerrero Luis, acompañado de la politóloga y también conductora Juquila A. Ramos Muñoz, nos trasladarán a ese momento histórico para comprender la importancia y repercusiones de tan importante suceso.

Efemérides: 22 de Marzo de 1660

El Lunes Santo 22 de Marzo de 1660, en la ciudad de Tehuantepec, dio comienzo una de las rebeliones más importantes en lo que era la Nueva España, a la cual se sumaron contingentes armados de varios grupos étnicos, y que tuvo repercusiones importantes en otras provincias.
     
La rebelión de Tehuantepec duró más de un año, hasta que fue sofocada y sus principales impulsores ejecutados o exiliados; pero sentó un precedente para las luchas por la autonomía étnica.


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Texto publicado en Guidxizá, una mirada a nuestros pueblos, suplemento cultural del Comité Melendre, Año I, N° 34, Mar 19/Mar/2013. Se autoriza su reproducción siempre que sea citada la fuente.

El 'Butaque Istmeño', un mueble de tradición

Alfa Ríos. Miguel Prieto. 1948.
Ricardo Ramos Sánchez 

Si uno tuviera oportunidad de recorrer todas las casas de Juchitán y de las poblaciones aledañas, se percataría de que, por lo menos, hay dos elementos distintivos: la hamaca y el butaque

Los butaques son sillas de madera en las que, dada su inclinación, no se puede asegurar si uno está sentado o acostado. Esta cualidad los hace imprescindibles para tomar un descanso y refrescarse por las tardes, después de que el Padre Sol ha guardado sus filosos rayos.

Algunas casas tienen por sala un conjunto de estas sillas dispuestas para convivir y mantener pláticas amenas. En muchos casos estas peculiares sillas se vuelven parte de los recuerdos más preciados de las familias zapotecas, al igual que los baúles, por la carga sentimental que guardan, ya sea porque fueron los asientos predilectos de nuestros seres queridos para disfrutar las sombras de los árboles o porque fue el regalo de una persona de alta estima. 

Aún tengo presente cómo las personas mayores colocaban sus butaques sobre las altas aceras del pueblo para ver pasar a la gente y regresar los saludos de los transeúntes. 

En Xandu', día que los zapotecas celebramos a los muertos, en algunos altares se colocan los butaques como parte de la ofrenda para que nuestros difuntos descansen del largo viaje que hicieron del Yoo ba' y puedan seguir disfrutando de los placeres que en vida tuvieron: pláticas, experiencias, comidas y sueños.
  

La Nutria

Alejandro Cruz Martínez

Te contaré, Tania, de un perro que vive en el agua.
   
En nuestro pueblo vivió en el río cuando ni tú ni yo habíamos nacido. Los viejos nos lo cuentan, Tania, y como dijo el poeta, los viejos son los que más saben.
   
Dicen los viejos, Tania, que cuando la montaña se alegró del mundo y de las aves y de las flores, de su risa brotó agua, pero en nuestro pueblo el río no tenía piedras, apenas una que otra, pues los peces, algunos, tenían muchas escamas, aunque otros anduvieran desnudos. Pero nuestro río, ese que apenas es un hilo de agua entre las piedras, fue caudaloso. En su rivera crecían hortalizas y flores en su corriente, además de flores y peces de colores, había nutrias y los viejos las llamaron perro de agua.

Lucía Zenteno


Canta la voz 
del poeta.

Esta mañana
los chituguís nos trinaron una historia
sus cantos hablaban de una mujer que no tuvo
origen
una bellísima mujer
de largo cabello moreno
los chituguís
después de cantarnos la historia
desplegaron sus alas
Ilustración: Ezequiel Ortega
se acomodaron la voz
en su garganta de barro
se marcharon lejos
a otras tierras del Istmo
donde volverán a cantar
la historia
de la mujer sin origen.

Canta la voz 
del chituguí.

Lucía Zenteno habitó la cueva de la iguana
en un árbol de guiriziña fundó su casa
y su corazón
desde entonces nadie pudo llegar tranquilo
a cohabitar con su pareja
se marchó lejos el venado
se fugó al instante el jabalí
la iguana huyó al monte
y la mujer se bañó en el río.

Yo conocí a Lucía Zenteno
cuando aquí no era pueblo
sino cogollo del Istmo
llegó no sé de dónde
en su enagua traía miles de mariposas
infinidad de flores
y una iguana, trotando, al lado
caminaba suavemente Lucía Zenteno
su huipil le quedaba corto al frente
por sus senos redondos y puntiagudos
no era muy alta
de cintura breve y cadera de buen parir.

Las razones de los pueblos, o la otra cara de Benito Pablo

Gubidxa Guerrero 

A los muertos de Juárez, 
olvidados de siempre por la Historia

Hoy que tanto se habla de Derecho en nuestro país y de observar el cumplimiento de las leyes como un deber sagrado, comparto algunas reflexiones. Éstas nacieron mientras escuchaba las historias de represión en Juchitán por parte de los diferentes gobiernos del Estado de Oaxaca y del país. Los gobernantes en turno esgrimían la aplicación de las leyes como motivo principal para traer al ejército.