Hitler, la zapoteca que sueña con santos, vírgenes y muertos


Roselia Cha’ca 


I
La de cabellos alborotados

Rafaela Hitler tenía siete años cuando la niña de la troje le vino en sueño la primera vez. Le habló en lengua za (zapoteco). La petición fue sencilla: colocar una vela de sebo a sus pies. Una, dos, tres, e incontables veces la perturbó, hasta que contó la recurrente aparición a su madre. La recomendación materna era preguntarle su origen. 

―Soy hija de Na Enedina Silio y vivo entre mazorcas ―le respondió una noche la de cabellos alborotados a la indígena.