Creencias, dioses y cultos, desde la mirada de Gonzalo Balsalobre

Beatriz Cruz López

La Biblioteca Digital de Historia Zapoteca, proyecto del Comité Melendrerecomienda esta semana una fuente invaluable para todos los interesados en las antiguas deidades y cultos religiosos de los zapotecas. Esta obra ha sido titulada: “Relación auténtica de las idolatrías, supersticiones y vanas observaciones de los indios del Obispado de Oaxaca”. Se trata de un expediente que se encuentra en el Archivo General de la Nación (AGN. México), en el ramo llamado Inquisición.  

Preservación de las lenguas indígenas

Maritza Licón
Maritza Elena Enríquez Licón
El Colegio de México
Universidad de Sonora

I. Antecedentes

La pérdida de lenguas, como señalan Comrie (2003) y otros, se puede comparar con la extinción de especies animales y de plantas; ya que justo como no sabemos qué medicinas naturales yacen dentro de los bosques que se desvanecen, no sabemos qué sabiduría está grabada en la gramática y vocabulario, poesía e historias de las lenguas que han muerto, muchas sin haber sido estudiadas con profundidad.

Cómo y por qué mueren las lenguas
La principal causa de extinción es el cambio de lengua, el cual ocurre cuando los hablantes adoptan la lengua de la mayoría, la lengua de prestigio, la lengua de la riqueza. Este proceso puede tomar solamente tres generaciones: la primera generación es monolingüe y aprende poco de la lengua dominante; la segunda se hace bilingüe, aprendiendo el lenguaje ancestral de sus padres y la lengua dominante de la comunidad que los rodea; y la tercera generación aprende solamente la lengua dominante tanto en casa como en la comunidad.

El Comité Autonomista Zapoteca "Che Gorio Melendre". La construcción del proyecto étnico de los retornados

Patricia Rea Ángeles

El tema de los movimientos sociales y la acción colectiva siguen siendo de gran relevancia debido a que estos hablan de la transformación de las sociedades, de los intereses, preocupaciones y aspiraciones políticas de los grupos, de las relaciones de poder que construyen los actores sociales entre sí y con el Estado, así como de las formas de reivindicación identitaria de los colectivos. Hoy en día encontramos muchas conceptualizaciones y polémicas en torno a la definición de los movimientos sociales y la acción colectiva. Jorge Alonso comenta que en los esfuerzos por teorizarlos se pueden identificar dos grandes tendencias: “la que privilegia los sistemas sociales, por un lado, y la que destaca los sujetos sociales, por otro” (Alonso, 1999: 9). En su artículo :“Teorizaciones sobre los movimientos sociales”, dicho autor, hace una minuciosa descripción de los movimientos sociales; desde las vertientes parsonianas esmeradas en describir la acción sin los actores sociales; las construcciones toureanas cuyo argumento central es que los movimientos sociales son acciones conflictivas de agentes de clases sociales que luchan por el control de un sistema de acción histórico; las exhortaciones de Alberto Melucci a no confundir los movimientos sociales con otras acciones colectivas y quien constató que la acción colectiva se había ido separando cada vez más de la forma política común a los movimientos de oposición tradicional y que se encaminaba en los países altamente industrializados hacia el campo cultural; hasta las afirmaciones de Giddens quien dice que los objetivos de los nuevos movimientos sociales son dispares y a veces contrapuestos entre sí, haciendo un llamado a pensarlos de manera relacional como espacios donde se expresan y cristalizan identidades colectivas, como construcciones simbólicas (Alonso, 1999). Son muchos los autores que han tratado de descifrar los por qué y para qué de la movilización colectiva. En todos los casos lo que resulta importante para este estudio no es analizar los movimientos sociales que los zapotecas construyen en la era actual, sino centrar el análisis en las acciones colectivas contemporáneas que son resultado de una lucha histórica de larga data. Este es el caso del Comité Autonomista Zapoteca "Che Gorio Melendre",37 organización étnico-política, integrada por hombres y mujeres, en su mayoría estudiantes y profesionistas, escolarizados en la ciudades de Oaxaca y México, que han logrado cristalizar los intereses, sociales y culturales, de una gran parte de la sociedad zapoteca y constituirse como una alternativa al poder hegemónico en el Istmo de Tehuantepec. El comité se autodefine de la siguiente manera:

El Son Bigu en la interpretación de Giovanni Gutiérrez

Natalia Cruz

Entre los sones istmeños provenientes de las más antiguas danzas zapotecas, se encuentra el Son Bigu, o también conocido como Bigu huiini'. La tortuga, además de ser uno de nuestros animales sagrados o guenda ―junto con el lagarto o be’ñe’, y el tigre o beedxe’, entre otros―, ha alimentado con su carne a los binnizá desde que nos establecimos en la planicie costera del Istmo.

Su caparazón, además, es un importante instrumento para la ejecución de nuestra música tradicional, pues forma parte de la percusión de uno de los ensambles instrumentales más representativos de nuestra tierra: el Pitu Nisiaba o Muní, junto con la flauta de carrizo y el tambor.

Efemérides: 2 de Octubre de 1868

El 2 de octubre de 1868 el Barrio de San Blas Atempa consiguió su autonomía política con respecto la ciudad de Tehuantepec. Dos meses después se le incorporó el Barrio Shihui.
 
Desde 1868 años los hermanos blaseños se ganaron el derecho de ser tratados como pueblo libre, contando para ello con los servicios prestados a la República Mexicana en contra del llamado Imperio de Maximiliano de Habsburgo.


Reseña histórica e independencia política de San Blas Atempa

Maximiliano de Habsburgo
Rafael Pacheco Jiménez

La región istmeña se caracteriza por contar con múltiples riquezas naturales, pero también por ser un lugar lleno de historias, tradiciones y costumbres. En esta ocasión trataremos particularmente sobre el antiguo Barrio de San Blas Atempa, que cada 2 de octubre celebra un aniversario más de ser municipio libre. 
   
Atempa significa en lengua náhuatl ‘en la orilla del río’. Su fundación data de la época prehispánica, pero a la llegada de los castellanos a tierras zapotecas, este barrio tomó el nombre de San Blas, quien fue un mártir del cristianismo que llegó a ser Obispo de Sebaste en Albania, al sur de Rusia.   

San Blas Atempa durante la intervención francesa

Foto ilustrativa, tomada de Internet
Gubidxa Guerrero

El mes que acaba de culminar, se cumplieron 150 años de un episodio histórico trascendental para nuestra región y el país entero: la batalla del 5 de septiembre de 1866.

En la entonces Villa de Juchitán lucharon cientos de mujeres y hombres contra soldados extranjeros y mexicanos que defendían al Imperio de Maximiliano de Habsburgo. Grande fue la pérdida de vidas, pero también fue enorme el triunfo alcanzado por la resistencia. Semanas después de aquella gesta heroica, el General Porfirio Díaz derrotaría a los imperialistas en Miahuatlán y La Carbonera, tomaría la ciudad de Oaxaca y comenzaría su victorioso recorrido al centro del país que culminaría un año después con la entrada a la capital.