Sobre la participación zapoteca en el Congreso Constituyente de 1917

Gubidxa Guerrero

En nuestro país cada año se conmemora el Día de la Constitución Mexicana; celebración que recuerda la promulgación de nuestra Carta Magna el 5 de febrero de 1917, como una de las consecuencias del movimiento armado revolucionario que diera comienzo en 1910.

Esta efeméride es una de las más importantes de nuestro país, pero ¿qué relación tiene dicho acontecimiento histórico con nosotros los binnizá? ¿Por qué esta fecha guarda más importancia o significado que otras tantas en el calendario cívico festivo? Simplemente porque en el Congreso Constituyente que sesionó en Querétaro, participaron dos Diputados zapotecas: José F. Gómez hijo y Crisóforo Rivera Cabrera. Juchiteco uno, tehuantepecano el otro. Porque ambos representaron a sus Distritos de origen y plantearon la idea de la creación de un nuevo Estado en el Istmo de Tehuantepec.

Lo que acabo de mencionar está bien documentado. Dicha información aparece en el Diario de los Debates, y en él se describe todo el procedimiento que siguieron los personajes antedichos para que su propuesta fuera discutida.

Debemos mencionar que no fue ninguna casualidad que ambos promovieran un proyecto tan extraordinario. Ellos se consideraban a sí mismos, continuadores de la tradición de lucha que venía desde mediados del siglo diecinueve, cando el 10 de enero de 1851 José Gregorio Meléndez promulgó el plan rebelde que demandaba la independencia del Departamento de Tehuantepec respecto el Estado de Oaxaca.

De hecho, nuestros Diputados hicieron en Querétaro todo un recuento de los acontecimientos históricos que sustentaban este deseo. Mencionaron a Meléndez, a Albino Jiménez, más conocido como Binu Gada, a Ignacio Nicolás, alias Mexu Chele y finalmente al Licenciado José F. Gómez, a quien todos decían Che Gómez, y que era padre de uno de los legisladores. También dieron datos económicos y estadísticos. Mencionaron que nuestra región poseía todos los elementos para gozar de vida independiente como un Estado más de la Federación. 

Un hecho destacable es que entre sus argumentos constaba el étnico. Es decir, que la conformación demográfica de la región del Istmo era un factor importante, pues su población era mayoritariamente zapoteca, lo que la dotaba de cierta unidad cultural. Los Diputados binnizá que nos representaron en el Constituyente, hablaron también de las diferencias que existían desde décadas atrás entre las administraciones oaxaqueñas con los pueblos istmeños. Es decir, procuraron dar todos aquellos argumentos para que el sueño de la autonomía política finalmente se realizara.

José F. Gómez hijo, y Crisóforo Rivera Cabrera mencionaron igualmente que una de las promesas del constitucionalismo ―movimiento encabezado por Venustiano Carranza― a los zapotecas del Istmo es que cuando la causa triunfara los viejos anhelos se harían realidad. Exigían, por tanto, la debida retribución por la participación de miles de soldados istmeños en el ejército que dirigía Álvaro Obregón (recordemos que varios Generales revolucionarios importantes eran zapotecas).

Desafortunadamente, el proyecto que se presentó en el Constituyente no logró su objetivo, y México no pudo ver nacer un nuevo Estado en 1917, tal como nuestros paisanos y nuestros Diputados querían. No conseguimos por la vía legal, lo que se había exigido en tantas ocasiones, y que José Gregorio Meléndez y Máximo Ramón Ortiz alcanzaran por la vía armada, después de conquistar la capital del Estado de Oaxaca, en febrero de 1853. Sin embargo, los intentos de lograr este sueño no se detendrían. En diciembre de 1919, el joven Heliodoro Charis Castro se levantaría en armas con el Plan de San Vicente, a favor de la independencia del Istmo. Una década después también lo harían los médicos Valentín Carrasco y Roque Robles. Hasta que en la década de los sesentas el intento vendría de San Blas Atempa, encabezado por el médico Facundo Génico, y a la muerte de éste con el surgimiento de un Comité Pro Creación del Territorio o Estado del Istmo. Y así, hasta el nuevo milenio, en que fue fundado el Comité Autonomista Zapoteca “Che Gorio Melendre”, que parte de aquella idea central pero agregando otros muchos elementos que enriquecen su programa.

Es necesario hacer una pequeña reflexión en cuanto al carácter de nuestros representantes, ya que José F. Gómez y Crisóforo Rivera Cabrera antepusieron los intereses étnicos a las posiciones partidistas. Teco y tehuano acudieron a Querétaro como voceros de las poblaciones que los habían designado, y no como agentes de un grupo político nacional. Sería magnífico que los funcionarios que cada tres años son electos para representar a los Distritos electorales istmeños, siguieran el ejemplo de aquellos dignos hombres, y que no sólo fueran a levantar el dedo según los lineamientos que les hayan dado sus grupos parlamentarios.

Sirva el artículo de hoy, para seguir difundiendo nuestro pasado y para rendir el digno y justo homenaje a los grandes hombres que nos han dirigido a lo largo de nuestra historia. En este caso, al juchiteco José F. Gómez hijo y al tehuantepecano Crisóforo Rivera Cabrera. 


[Texto publicado en Guidxizá, una mirada a nuestros pueblos ―Año II, N° 80, Mar 04/Feb/2014―, suplemento cultural del Comité Melendre en EL SUR, diario independiente del Istmo. Se autoriza su reproducción siempre que sea citada la fuente.]