Juchitán reafirma su negativa de sumarse a 'los Polkos'

Tomás de la Rosa

He meditado detenidamente en unión de las demás autoridades y vecinos principales de este pueblo, el contenido de la nota oficial que con fecha dos del corriente se sirvió V. S. dirigirme, haciéndome una insinuación del desagrado que le ha causado el que este pueblo no haya secundado el plan proclamado en la capital del Estado el día quince del pasado y como aún insiste V. S. en que se secunde manifestando que aún todavía es tiempo para cubrir una falta; hemos también hecho mérito de las razones que vierte en su exposición y de la legalidad del acta que se levantó en el convento de Santo Domingo con el loable fin que se propone V. S. de evitar una oposición que pudiera ocasionar un derramamiento de sangre.

Pero aún todo esto no ha sido bastante para que haya aquiescencia a la pretensión de ese gobierno, porque los vecinos de este pueblo desconocen los actos de un corto número de personas, que no teniendo toda la representación que se necesita para decretar unos artículos tales como los que contiene el referido plan, menos para constituir al estado lo que está reservado al ejercicio de la libertad de todos los individuos sociales, de donde se infiere que todo lo que no sea por el orden que prescriben las leyes, es un trastorno y desorden. En ese caso consideramos que no cumplimos con el deber de ciudadanos, si como los pronunciados en Santo Domingo de Oaxaca, nos rebelamos contra las autoridades legítimamente constituidas, y contra las leyes que han dictado, porque en el caso cometeríamos una falta y seríamos el objeto de la [¿?]ción del Gobierno general, quien como y cada uno de los ciudadanos, ha reconocido la legitimidad de la misión de las autoridades anteriores, a quienes nos hemos sujetado.

Por tanto no debemos correr una misma suerte que ese Departamento ni la misma que Oaxaca, porque aun cuando tengamos [de]pendencia del Estado y formemos un solo cuerpo social, repetimos que todo lo que sea trastorno y desorden, no es objeto de ella, por estar solamente sujetos a las leyes que nos rigen.

Tengo pues en sentimiento de decir a V. S. en contestación de su citada nota, que ni este pueblo ni sus autoridades se adhieren al plan de que trata, por no haber sido parto de toda la voluntad social del Estado, y por ser contrario a las mismas leyes, que proclamaron antes y después, más en el caso de que esto llegue a tener la aceptación del gobierno general; lo adoptaremos manifestándole por último: que en todo el partido es inalterable la tranquilidad pública.

Protesto a usted las pruebas más distinguidas de mi consideración y aprecio.

Dios y Libertad. Juchitán. Marzo 4 de 1847

Tomás de la Rosa



[Documento publicado en Guidxizá, una mirada a nuestros pueblos ―Año II, N° 84, Dom 09/Mar/2014―, suplemento cultural del Comité Melendre en EL SUR, diario independiente del Istmo. Se autoriza su reproducción siempre que sea citada la fuente.]