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| Primera escena del Códice Egerton o Sánchez Solís, originario de la Mixteca, difundido equivocadamente como 'Escudo de Tehuantepec' |
Gubidxa Guerrero Luis
Quienes transitamos por la ciudad de Tehuantepec estamos acostumbrados a verlo: grabado a un costado de la carretera, cerca del puente de fierro, en documentos del ayuntamiento, en libros, playeras, postales y hasta videos. Un jaguar que devora a un guerrero. Es, sin duda, el principal símbolo con que se representa a la ciudad. Pero ¿de dónde viene? ¿Y si no es de Tehuantepec?
Confieso que durante mucho tiempo ignoré su procedencia. Según algún cronista, se trataba de un guerrero mexica siendo devorado por un jaguar zapoteca, símbolo de la fiereza de quienes combatieron en Dani Guiengola (‘Cerro de la piedra grande’). Por más que buscaba entre los documentos coloniales más asociados a nuestro pasado, no daba con ese glifo. Quien me sacó de dudas fue el Dr. Michel R. Oudijk, historiador y filólogo, uno de los más grandes conocedores de la cultura zapoteca.
En el portal de internet www.zapotecosdelmundo.ning.com, el 15 de septiembre de 2011, el Dr. Oudijk publicó un comentario acompañado de la fotografía del escudo, tomada del Códice Egerton o Sánchez Solís, resguardado en el Museo Británico de Londres. Escribió: «El códice contiene una larga genealogía de gobernantes de un lugar representado por un templo con un jaguar. La pareja fundadora de este lugar constituye el señor 1-Lagarto y la señora 1-Lagarto. Sus nombres, el primer día del ciclo adivinatorio de 260 días, indican que estos señores probablemente no son históricos sino míticos. Esa idea es confirmada por la manera en que nacieron y que refiere a nuestro escudo de Tehuantepec. El escudo forma parte de una escena más grande que comienza con un señor llamado Serpiente de Turquesa, que está pintado de negro, indicando que es un sacerdote. Sus invocaciones provocan que un águila saque a un señor de la boca de un jaguar, que está sentado en un cerro. Posiblemente, este señor es 1-Lagarto que después funda el linaje del Pueblo del Jaguar».
Ese pueblo, aclara el investigador, no está en el Istmo sino en la Mixteca Baja. Sobre el origen del códice, Mary Elizabeth Smith y Viola König proponen, respectivamente, Santa María Coyotepeji y Santa María Cuquila. Y concluye: «Espero que esté claro que el escudo de Tehuantepec no representa a Tehuantepec. Se trata de un lugar de origen donde nació el fundador del Pueblo del Jaguar situado en la Mixteca Baja. Es particularmente curioso que se haya elegido este glifo para representar a Tehuantepec, tomando en cuenta que existen varios glifos toponímicos del lugar en otros documentos. Se puede pensar en el Lienzo de Guevea, el Lienzo de Huilotepec, el mapa de la Relación Geográfica de Tehuantepec o el Códice Mendoza (f. 13v). Desconozco cuándo este glifo fue aceptado para representar a Tehuantepec. La referencia más antigua que tengo es un mensaje de año nuevo de 1972».
La pregunta quedó abierta, y entonces el tehuano Juan Manuel López Alegría, periodista e indagador acucioso de la historia de su terruño, aportó nuevos datos: «lo más lejano que he llegado ha sido a la lectura de un reportaje de Adrián García Cortés en el diario El Universal (No. 13 mil 256, sección Revista de la Semana. Págs. 9 a 11. Junio 7 de 1953). Ahí el reportero que asistió al centenario de La Sandunga (mayo de 1953), señala al observar un desfile de tehuanas: "En uno de los estandartes, iba pintado parte del códice de la fundación de Tehuantepec. En él se veía una figura de tigre devorando a un ser humano. Al preguntar a quién lo portaba su significado, me contestó: 'El tigre somos los zapotecas, el hombre que devora son los mexicas' ". Supongo que desde aquí parte la idea de que el escudo representa la batalla del Guiengola […] Tengo la sospecha que, para la celebración del centenario de La Sandunga, a alguien le pareció buena idea usar ese glifo como escudo; tal vez porque el del Lienzo de Guevea o el de Huilotepec son de inferior factura, si se me permite decir esto».
López Alegría señaló además el libro regional donde aparece por primera vez el glifo: El Folklor Musical del Istmo de Tehuantepec, de Alberto Cajigas Langner, que se comenzó a escribir en 1953 y se publicó en 1961. De ahí pudo tomarlo el cronista local Melesio Ortega, autor de la descripción más difundida, aunque errónea. «Así que, por esas cercanías del centenario, creo, andará el origen del escudo», apuntó.
La historia, como vemos, nunca está acabada. Conforme se conocen nuevos documentos, viejas versiones se confirman o se desmienten y se aclara la imagen de nuestro pasado. Con aportes como los del Dr. Oudijk y de López Alegría, la tarea de escudriñar las fuentes primarias se vuelve colectiva, y eso enriquece el saber sobre nosotros mismos. Por ello comparto este intercambio de información, que los protagonistas me autorizaron publicar.
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Texto publicado originalmente en Enfoque Diario el sábado 11 de enero de 2014 y en Papeles del Sol. El periodista Juan Manuel López Alegría, cuyas aportaciones sobre el origen del glifo se citan en este texto, falleció el 21 de marzo de 2023. Que este texto sea también un homenaje a su labor.

