'Cristina', de César López

Natalia Cruz

César López es uno de los más prolíficos creadores que ha dado la Patria Zapoteca en los últimos tiempos. Fallecido hace algunos años, nació el 3 de abril de 1946, en La Ventosa, agencia municipal de Juchitán.

A diferencia de otros compositores, como Eustaquio Jiménez Girón, Saúl Martínez, Luis Martínez Hinojosa, Carlos Iribarren Sierra o Andrés Henestrosa, quienes en parte de su obra escribieron versos en didxazá y español para sones o música que ya existía, ―dándole nueva vida a estos temas― César López, al igual que Chu Rasgado, compuso letra y música de todas las canciones que escribió. 

Efemérides: 8 de Enero de 1924

José F. Gómez hijo, en los funerales
de Venustiano Carranza
El 8 de enero de 1924 murió en una emboscada en el Cerro de la Guacamaya ―cerca de Santo Domingo Petapa― José Gómez Bustamante, más conocido como Chechito Gómez. Hijo del legendario Che Gómez, luchó, al igual que su padre, por la autonomía política de los zapotecas. 

Participó como Diputado por el Distrito de Juchitán en el Congreso Constituyente de Querétaro que elaboró la Constitución de 1917 que hoy nos rige. Junto al Diputado por Tehuantepec, Crisóforo Rivera Cabrera, presentó la iniciativa para elevar el Istmo de Tehuantepec a la categoría de Territorio Federal de México.

El funeral del armadillo

Gregorio Guerrero 
Ángeles López Alonso

Fue un día de primavera en la montaña de Guiengola, parte de la sierra atravesada entre la planicie del Istmo de Tehuantepec. Se escuchaba a lo lejos el canto de los cenzontles, tortolitas y pájaros carpinteros. Un caudaloso río recorría las faldas de aquella imponente montaña y una variedad de animales componían la fauna silvestre, exuberante y extraordinaria de aquel mágico lugar.

Pero en aquel paraíso había sucedido algo que estaba a punto de romper con la tranquilidad y la armonía. Hacía varias noches que un viento frío rondaba aquel lugar y  gruesos nubarrones cubrían el cielo. Durante dos noches la lechuza, ave de malagüero entre los zapotecas, había entonado su canto fúnebre sobre la entrada de su madriguera, y lo inevitable sucedió: el anciano mayor entre los animales, el armadillo, conocido en lengua zapoteca como Ngupi, cansado por el peso del tiempo, había expirado su último aliento esa madrugada.