Na Rosa Magariño Vázquez

Victoria Guzmán Cabrera

En esta ocasión Retratos de Nuestra Historia ―Proyecto del Comité Melendre― presenta esta hermosa fotografía de Na Rosa Magariño Vázquez (82 años), originaria de Juchitán, Nación Zapoteca. 

Llegando a casa de Na Rosa Magariño
De niña, mientras sus demás hermanos asistían a la escuela, ella apoyaba a su madre en las labores domésticas. Molían maíz y hacían memelas para vender; también vendían atole y chocolate en las mañanas (esta bebida es muy importante dentro de la alimentación de los zapotecas). Na Rosa nos comenta: “Antes no había molino para preparar el chocolate. Comprábamos el cacao y lo tostábamos en comal, le quitábamos la cascara, y lo molíamos en metate con canela y azúcar. Ya que estaba listo, lo hacíamos en bolas y rollos y los cortábamos. Yo tenía 12 años”. 

Na Rosa Magariño se casó a los 21 años con Virgilio Carrasco (q.e.p.d); de muy joven quedó viuda. Con apoyo de sus padres y su propio trabajo pudo darles estudios a sus hijos. Na Rosa trabajó en labores de casa con algunas familias de Juchitán. 

Na Rosa con su nieta Alba
Ella, como toda madre binnizá, se siente orgullosa del trabajo que realizó para sacar adelante a sus hijos. Muy contenta, nos platicó sobre la importancia del trabajo en sus vidas: “Me gustaba más cuando yo era niña, pues mi papá sembraba y sacaba mazorca; nosotros la deshojábamos y desgranábamos el maíz. El maíz lo ocupábamos para hacer las memelas, para hacer el atole a las seis de la mañana. La carne que comíamos era sana porque los animales comían puro pasto; igual los pollos, sólo comían el maíz. Era más sano”. 

La vida de Na Rosa Magariño es un ejemplo de las mujeres que con esfuerzo logran superar las adversidades.


[Reseña publicada en Guidxizá, una mirada a nuestros pueblos, suplemento cultural del Comité Melendre, Año I, N° 3, Dom 13/Ago/2012. Se autoriza su reproducción siempre que sea citada la fuente.]