Por Guillermo Coutiño Archila
Nacido bajo otras costumbres y otra lengua, pero que en Juchitán se nutre con la cotidianidad de su familia teca, Gregorio Guerrero da rienda suelta a su imaginación siempre efervescente, y a la otra imaginación, que ha sabido preservar en el adentro de su yo.
Los que hemos visto sus tintas y dibujos, que regocijan sexos y dan formas a rostros nunca antes vistos, sabemos cuánto dura una parranda en la que el elixir local es la invitación perfecta para la locura positiva.
