Gubidxa Guerrero Luis
La música que se danza en el Istmo de Tehuantepec —de Coatzacoalcos a Salina Cruz, de Tonalá a Tlacolulita— viene de antiguo y posee raíces tanto lejanas como autóctonas.
Son ya clásicas piezas como Son Juanita o La Petrona. Igualmente populares resultan Un son para Alfa Ríos o La Martiniana. Afortunadamente, continúan surgiendo en la mente de compositores contemporáneos nuevas melodías, como Son para Mayra, del trovador juchiteco Fidel López.
Acompañado por la Banda Tradicional Istmeña Guie' Cheguiigu', dirigida por el maestro Vicente Guerra, Son para Mayra viene a enriquecer el repertorio tradicional zapoteca.
Fidel canta a su compañera de vida, que es la forma en que los compositores saben agradecer. Mayra no solo es retratada, sino también inmortalizada por la sensibilidad del autor y por quienes escuchen, bailen e interpreten este nuevo son istmeño.
Fidel López nació el 11 de junio de 1970. Es profesor de español a nivel secundaria y tiene entre sus aficiones la literatura, especialmente la latinoamericana. La música le resulta imprescindible, pues desde la infancia ha convivido con ella: "la que manaba de una consola o tocadiscos en casa de los abuelos; de aquellos discos de acetato que mi padre ponía muy temprano antes de salir a trabajar; la que se escuchaba en las pachangas cerca de la casa; la que provenía de los tríos y rockolas en las cantinas; la que escuchaba por radio o televisión; y la que nos enseñaba Taquiu Nigui en segundo grado de primaria".
Sus influencias abarcan desde la música tradicional istmeña hasta la balada romántica y el rock, pasando por la música clásica, el jazz, el blues, el bolero, la trova yucateca, cubana, y, por supuesto, la trova zapoteca o juchiteca, si se le puede llamar así.
De la música dice que "casi nunca la elegí. Llegaba a mí de alguna manera. No sé cómo, pero llegaba. Y se quedaba en alguna parte de mí —en el cerebro, la garganta o el corazón— para luego aflorar cuando menos lo pensaba".
Son para Mayra tiene un significado especial, pues fue un obsequio para su esposa en su cumpleaños número cincuenta: "tenía que ser un regalo especial, algo que pudiera expresar todo el amor, cariño, agradecimiento y admiración que le tengo".
Esta pieza es también resultado del estudio del género por parte del compositor, quien se documentó cuidadosamente e indagó con reconocidos maestros tradicionales.
Para el trovador Fidel López incursionar en el son istmeño "es algo no solo maravilloso, por su riqueza intrínseca, sino completamente necesario: una oportunidad de reencontrarme con mi esencia zapoteca, con lo que musicalmente nos da identidad, con lo que culturalmente es trascendente. Es como volver al origen".
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Texto publicado el miércoles 22 de abril de 2026 en la página del Comité Melendre en Facebook. Se autoriza su reproducción siempre que se cite al autor. Enlace:
