Oración por Macario Matus


Macario:

Ilustración: Demián Flores
Se ha nublado la tarde en vísperas de tu sepelio en Juchitán. La humedad del aire trae aromas de yodo de la mar cercana. Tu cuerpo viaja desde la ciudad de México para venir a reposar a la tierra que vio pasar tu infancia y miró cómo entregaste diez maduros años de tu generosidad, de tu ternura, tus desvelos.


Tú, que no eras afecto a las salidas repentinas, vienes hoy lentamente recorriendo medio país para llegar a bendecir nuestros recuerdos, en una itinerancia que no tenías programada ¿o acaso habías pensado detener tu corazón cuando apenas cumpliste los sesenta y seis años de vida bien vivida?

Y quién puede ahora dudar de la vitalidad con que abordabas cada día, con que bordabas cada día sobre el terciopelo brillante de tu imaginación, de tu invaginación, como léperamente repetías. Quién puede olvidar tus bromas, tus afanes incansables de espíritu chocarrero, tu ágil juego de palabras que brotaba incansable como de alguna mitológica fuente para lacerar al destinatario y provocar la carcajada de los contertulios.

Tampoco podemos soslayar las tardes aquellas en que nos fundíamos en esa otra fuente mitológica que era La flor de Cheguigo, bebedero en que se encontraban nuestras ansias por aprender, por hallar el hilo que nos condujera a una nueva lectura, a un nuevo autor, o algo que tú hubieras descubierto en tu zambullida matutina por los libros de la biblioteca de la Casa de la Cultura.

Miedo a volver


Ilustración: Manuel Cabrera
Tengo miedo volver a mi pueblo
y encontrar los bosques desiertos.
Tengo miedo volver a mi pueblo
y encontrar al abuelo ya muerto.

Tengo miedo volver a mi pueblo
y no hallar las sonrisas de hermanos
que en las tardes de abril y de mayo
alegraban las fiestas del pueblo.

Tengo miedo volver a mi pueblo
y encontrar a mi madre llorando
de pensar que su hijo anda lejos
y no ver su cercano regreso.

Ensueño de mar

 Omar Francisco Avelino
Ilustración: Manuel Cabrera

I
Las olas de mar son cuerdas curvas de cantar aterciopelado.



II
Descendiendo la noche en pupilentes de mar, llega surcando el oleaje curvado. Cuerdas que aterciopelan el tímpano dormido de  la estela que va dejando el rojísimo arrecife salido de ti. 


III
Mientras duermes en la felpa de las olas, la melodía verdeazul de un clavicordio atraviesa convexa la gloria de tu ensueño.

Mitonilistli | Del sudor

 MITONILISTLI

Sixto Cabrera González

Itech noichpoka ixtololouan
ayakmo pankisaj ameyaltij in temoua xoxoktik.

Ilustración: Soid Pastrana
Yion nonakayo
tlen choka, aueyatl poyek.

Siuatl tlaelnamiktok, 
ajas xiuitk youaki
amo ompakaj semijkak.

Mo ixtololouan kalakij
itech ichtakayotl amotlami.

Elnamikilistij onkan katej
ika kualkan nemi sanyej.

Tetlatiaj motenuan.
Nej yonimik itech momauan.



Límites / Abstracto

LIMITES
Ilustración: Manuel Cabrera

Mildred Salgado Ménez



Quiero tenerte cerca, 
tan cerca
que tu respiración me duela en el pecho.
tan cerca
que no sepa dónde termina mi piel 
y dónde comienza tu alma...



Parto del sí mismo

 Guillermo Paulino Clemente García


La noche se desplaza
Ilustración. Christian Rangel
en páramos heridos.
Vierte
su cuerpo de príncipes doblados
sobre el mundo
y entonces
la fiesta de la angustia
se vuelve sobre la conciencia.

Porque lo que el ser recuerda
es confuso.
Apenas 
lobo dormido.  Apenas
ceguera rota,
ritmo de la arena convirtiéndose en mar.

Bidxaganu lu neza di' | Nos encontramos en el camino

Bidxaganu lu neza di’

Nelson Guerra

Gladys: ne xtale guendaranaxhii.
Diuxi ne xunaxido’ gapa’ lii ndani’ naa.


Naa biya’ lii,
lii biyu’ naa,
girutí’ ñu’ya’ laanu ñuuna’nu luu ti xtubilucha xti’ ti gueela’ cahuí.

Ladxiduá’ biina’ ni dxi zeu,
Ilustración: Gregorio Guerrero 
biina’ ni lú ti xtubilucha xti ti yoo dxido’,
ra rului’ pe’ gueela’
bie’guné bi ne beeu
chuu né ca naa lú xquendananaya’di’.

Xquendaranaxhii lu’,
ne ca duba’, bizaana néu naa,
nga ruca’a natí yuuba’ xtine yannadxí
ra reeda’ silú naa dxi nabanilu’,
guirá’ca ni naaca’ bidie’ lii.

Ni ria’anasi naa nga, gabe’ lii,
ndani’ ladxiduá’,
nuu ti biaani’, cuzani’
biaani’ xtiu;
ti, nuulu’ ne nabanilu’ ndani ladxiduá’
ti, pa’ naa biya’ lii
ne lii biyu’ naa
ti bidxaganu, lu neza di’




Carlos Borromeo

Ilustración: Demián Flores
Enrique Guajiro López

Llevaba años buscándolo. Cada vez que iba a la ciudad, deambulaba por las calles aledañas a la iglesia de San Juan de Dios con la esperanza de encontrarlo. Eso lo hacía desde que su cuñada Lázara le comentó que la hija de Margarita dijo que allí lo había visto pidiendo limosna. 

―Ven hijo, levántate ―le dijo, y se inclinó para abrazarlo con cariño.

Lo reconoció por la chamarra de paño con el escudo de los Yanquis de Nueva York. Nunca imaginó encontrar así a su hijo: sucio, sin camisa, el pantalón descosido de la entrepierna y descalzo. Llevaba atado en el dedo gordo del pie izquierdo un pedazo de trapo que alguna vez fue blanco. 

―Vamos hijo ―le acarició el cabello largo y sucio. Él lo abrazo fuerte, muy fuerte. 

La última vez que lo vio fue el día de la Magdalena. Había salido temprano por la mañana y ya no regresó en todo el día. Después le contaron que lo vieron en la feria montando toros. Román estaba orgulloso de él y no lo disimulaba cuando sus amigos le contaban de sus hazañas como montador y de la fama que se había hecho en la región.

―Es el mejor ―decía Venancio ―. Viera usted cómo lo siguen las muchachas.

Retratos de Nuestra Historia visita a Na María Partera

*Incontables generaciones ha ayudado a traer al mundo. La visita se realizó el miércoles 18 de juio.


Retratos de Nuestra Historia es un Proyecto del Comité Melendre que registra, a través de la lente, los rostros y las memorias de los abuelos binnizá de muchas comunidades de la Nación Zapoteca. Ya que los ancianos son un sector muchas veces olvidado: lo viejo suele ser sinónimo de obsoleto. Sin embargo, para el Comité Melendre son un pilar de existencia, son historia, son idioma y son los depositarios de las tradiciones vivas de nuestra estirpe.

Somos tres



Somos tres en este mundo:
mi vida, mi alma y mi tristeza.
Son tres dolores tan profundos,
que no hallan ternezas, ni amor ni compasión.

Mi candor, 
mi amor y todas tus promesas,
se van muriendo en la tristeza, 
cual rosa olorosa, marchita por el sol.

Las esperanzas se esfumaron para mí,
soy infeliz desde el momento en que nací.
Sólo Dios sabe si podré tener
con tu amor, un querer.

Clío

Iván Tónchez
Ilustración: Gregorio Guerrero

No tengo más que mil sueños quebrantados,
y  un sinfín de deseos no cumplidos
una vida no digna de memoria.  
 
En tiempos sin héroes ni historia,
pienso en mí como ayer pensé en ti;
como hace años pensó Clío en dejar un recuerdo.  
 
¿Qué haré para ser héroe o mártir, 
intérprete, portavoz, o simplemente un humano con pasado? 
 
¿Qué haré cuando la despedida final se lleve a cabo
y yo siga sin ser un recuerdo?
 

Tamayo

Azteca de Gyvés de la Cruz
 

Si eres gris más eres rosa,
también eres naranja, ocre,
blanco negro y bermellón,
rosa mexicano e índigo,
añil y rojo corazón.
 
Eres tierra y tela,
madera de pincel
y bastidor.
 
Espacio y polvo sí
pero te esparces,
te quedas.
 
  

Ilustración: Marco Antonio Palma



Osadía

Ilustración: Azteca de Gyvés
Juquila A. Ramos Muñoz




El amor 
no viene desprovisto de locura.

Agita tu mar 
hasta lanzarte contra una nube de sueños. 

Es tan violento
que vuelve noche la razón.

Te fragmenta cual gota de lluvia 
desmembrándote el alma y los huesos.

Y como viento
te conduce al cielo del deseo.