¿El Istmo separatista?

División política de México 1853-1857
Gubidxa Guerrero

Estando lejos de nuestra tierra es bastante común que cuando preguntan sobre nuestro lugar de origen, los paisanos respondan “soy del Istmo”, en lugar de decir “vengo de Oaxaca”; o que digan “soy istmeño”, o “soy zapoteca”, o “soy ixtepecano”, juchiteco, tehuano, samblaseño, en lugar de decir “soy oaxaqueño”. Y es que nuestras identidades regionales y étnicas siguen teniendo una fuerza que muchas veces supera a la identidad estatal.  

¿Por qué se da este fenómeno? ¿De dónde proviene este orgullo regional que hace que marquemos nuestras diferencias con el resto de la Entidad, o que nos reconozcamos más como istmeños o zapotecas que como oaxaqueños?

En los ancianos es más notoria esta actitud; pues ellos heredaron la desconfianza hacia las autoridades centrales. Son hijos o nietos de quienes combatieron en las diferentes guerras por la autonomía política regional. Descienden de los soldados por la independencia del Istmo.

José F. Gómez
Hay muchas historias que no han sido contadas y que faltan por escribirse. En los libros de texto sólo aparecen aquellos capítulos acordes a un discurso oficialista, que intenta presentar el pasado como una serie de grandes acontecimientos en que sólo los personajes de bronce fueron determinantes. La historia oficial omite referir los procesos sociales que considera riesgosos para mantener la armonía o cohesión, como es el caso de los intentos separatistas.

La Nación Zapoteca tiene una gran historia, y dentro de sí existen diversas historias menores, una de las cuales corresponde a la que han escrito sus hijos en el Istmo de Tehuantepec. Esta región ha vivido un proceso peculiar marcado por reiterados intentos por dotarla de autonomía política. No es casual, pues, que el istmeño o el zapoteca del Istmo posea un carácter tan peculiar. 

Desde la época prehispánica esta región constituyó un reino independiente con cabecera en Tehuantepec; dicho reino sostuvo una guerra prolongada con la Triple Alianza (Tenochtitlan, Texcoco y Tlacopan) y se supo ganar el respeto de los pueblos de entonces. En la época colonial la zona integró la Alcaldía Mayor de Tehuantepec. 

Durante el México independiente, el Istmo ha tenido vida autónoma en tres ocasiones, 1823, 1853 y 1865, y existen registros documentales de al menos trece intentos por independizarlo, la mayoría de los cuales ha venido acompañado de alguna rebelión armada. 

De las tres ocasiones en que el Istmo fue legalmente autónomo, la primera duró aproximadamente tres meses, de octubre de 1823 a febrero de 1824. La segunda de mayo de 1853 a febrero de 1857, al entrar en vigor la Constitución liberal de ese año. Y la tercera durante el Imperio de Máximiliano de Habsburgo, de 1865 a 1867, en que su gobierno sucumbió.

El primer intento de los zapotecas por adquirir plena autonomía fue en 1847, cuando el Estado de Oaxaca estaba gobernado por los polkos (conservadores). En febrero de ese año varios pueblos del Istmo desconocieron al gobierno central y mantuvieron la región independiente de facto (de hecho) con respeto de Oaxaca. Los personajes centrales de este período fueron José Gregorio Meléndez (Che Gorio Melendre), quien fungió como Gobernador, y Cristóbal Salinas; juchiteco y tehuano respectivamente. Pero una vez que ‘los polkos’ perdieron el dominio en la Entidad, los líderes zapotecas decidieron reincorporarse.

El segundo intento quedó plasmado en el plan del 10 de enero de 1851, firmado por Meléndez, que tiene como antecedente inmediato la rebelión que él comenzara el 14 de abril de 1850 en el pueblo de Juchitán. En esta ocasión la guerra duró varios años y finalizó con la toma de la ciudad de Oaxaca en febrero de 1853. Como parte de las negociaciones con el Presidente de la República, el Istmo fue proclamado Territorio Federal el 29 de mayo de ese año, siendo su primer Gobernador el tehuantepecano Máximo Ramón Ortiz. De esta etapa los personajes centrales fueron Meléndez y Ortiz.

En 1857 existieron graves tensiones entre los dirigentes istmeños y las autoridades de Oaxaca, que fueron medianamente resueltas mediante una serie de maniobras políticas, como elevar a Juchitán a la categoría de Villa y a Tehuantepec a la de Ciudad.

Heliodoro Charis Castro
El tercer intento por la independencia del Istmo fue el que encabezó Albino Jiménez (Binu Gada), que dio comienzo en septiembre de 1870 en Juchitán, y que fue secundado por el pueblo de San Blas. Aunque en esa ocasión las razones aparentes fueron de índole fiscal, los principales actores sabían que el motivo de fondo era la anhelada autonomía política, como dejaron plasmado en diversos documentos.

El cuarto intento fue el que encabezó Miguel Petriz en Tehuantepec, diez años después (en 1880). Ésta, al igual que la rebelión anterior, tuvo como razón aparente los altos impuestos que el Gobierno del Estado pretendía cobrar a los istmeños, pero como trasfondo cierto la autonomía política. Aunque dicha rebelión no tuvo gran trascendencia, debe ser tomada en cuenta en la larga lucha por la autonomía regional; tal como la de Ignacio Nicolás (Mexu Chele), quien se levantó en armas dos años después (1882), en Juchitán, por las razones anteriores, constituyendo el quinto intento por segregar el Istmo de Oaxaca.

Con la ‘paz porfiriana’ los pueblos istmeños vivieron en relativa calma. No obstante, una vez que Porfirio Díaz dejó el poder, todo el país comenzó a convulsionar y nuestra región no fue la excepción. El 2 noviembre 1911 se levantó en armas el licenciado José F. Gómez (Che Gómez) en Juchitán, siendo secundado por habitantes de muchos pueblos zapotecas aledaños. Las razones de esta lucha eran de carácter político, pues se exigía la democratización de las autoridades y la independencia del Istmo con respecto Oaxaca, como ha sido bien documentado. Este fue el sexto intento, que terminó con el asesinato de Che Gómez en diciembre de 1911. 

Rebeldes chegomistas de 1911
La séptima tentativa fue del juchiteco Adolfo C. Gurrión en 1912. Ella no fue de carácter violento, sino mediante el uso de la palabra, ya que el profesor Gurrión era Diputado Federal. En varios de sus discursos dejó ver sus intenciones de solicitar formalmente la secesión de los Distritos de Juchitán y de Tehuantepec para constituir un Territorio Federal, pero fue asesinado antes de que lo consiguiera. Casi a la par, el tehuano Manuel Garfias Salinas publicó un periódico llamado El Istmo Libre, donde impulsaba la misma idea separatista, y que podríamos considerar como el octavo intento. 

En 1917, los Diputados zapotecas José F. Gómez hijo (juchiteco) y Crisóforo Rivera Cabrera (tehuantepecano) solicitaron formalmente al Congreso Constituyente, reunido en Querétaro, la creación de un Territorio Federal, dando razones históricas, económicas, políticas y étnicas para conseguirlo, lo cual no fue posible, a pesar de las promesas hechas por Venustiano Carranza a los zapotecas istmeños durante la lucha revolucionaria. Este fue el noveno intento.

La décima ocasión fue nuevamente de carácter militar. El joven Heliodoro Charis Castro proclamó el Plan de San Vicente en la ciudad de Juchitán a finales de 1919. Charis aglutinó tras dicha bandera a un gran número de personas de diferentes poblaciones, logrando derrotar a los carrancistas en mayo del año siguiente. No obstante, la coyuntura política alejó a Charis de la región del Istmo, convirtiéndolo en un destacado General de División, impidiendo que llevara a término su intención original.

La onceava intentona por separar al Istmo de Oaxaca la encabezaron dos médicos juchitecos, Valentín Carrasco y Roque Robles, para lo que contaron con el apoyo resuelto de Heliodoro Charis Castro, quien les proporcionó armas y su prestigio. Esta rebelión fracasó y los líderes fueron asesinados en mayo de 1931.

Escudo del Comité Melendre
El penúltimo intento separatista fue el que encabezó el eminente médico cirujano originario de San Blas Atempa, Facundo Génico Salinas en la década de los sesentas. A su muerte, se fundó una asociación que se denominó Comité Pro Creación del Territorio o Estado del Istmo en su pueblo natal. Él, al igual que casi todos sus antecesores, murió violentamente por “razones políticas”. Se sabe que Génico fue médico de cabecera del General Heliodoro Charis Castro y, en cierta medida, su ahijado político, de donde retomó la idea secesionista. 

El más reciente intento por crear un Estado Libre y Soberano comenzó en el año 2004 con la fundación del Comité Pro Independencia del Istmo “Che Gorio Melendre”, que en 2006 cambió su nombre a Comité Autonomista Zapoteca “Che Gorio Melendre”. A diferencia de los grupos o líderes anteriores, el Comité Melendre ―como también se denomina―, propugna la idea de crear una Entidad Federativa donde estén aglutinadas todas las poblaciones zapotecas. Es este caso pulen el postulado original, que pasa de querer la conformación de un Estado que tenga como base una delimitación geográfica, a uno que tenga como fundamento la identidad étnica. Este sería el treceavo intento por lograr aquél viejo sueño que comenzara José Gregorio Meléndez en 1847…


[Texto publicado en Enfoque Diario, el sábado 7 y domingo 8/Dic/2013]