El bilopayoo

Amílcar V. Meneses


Pepe acabó de almorzar y fue a acostarse a la hamaca. Estaba dándole un sorbo a su jícara con pozol, cuando sintió que algo se le atoró en la garganta y empezó a toser. Escupió con fuerza y salió corriendo un bilopayoo moribundo y sin cola. Dice Pepe que por eso sus hijos salieron güeros y con cuatro dedos en los pies.


Ilustración: Marco Antonio Palma

Coco ne Coca


Bixhoze bixhozegola Coco rabicabe laa,
nabepe gunaaxhibe gunaa
gunaaxhibe gunaa nayasegá guidiladica´   
gunaa napa bezalú bia´ pe´ rueda-carreta
ne nayaselana bia´ nayaase nanda guichaiqueca´.

Coco bixhoze bixhozegola nabepe´ gunaxhii gunaa
gunaxhibe Beatriz, Rosa, Minga, Pancha
ne guiraca´ gunaxhiica´ laabe.

Coco bixhoze bixhozegola nayaase laa,
narango,nuchucu, taga´ na laa
ne zaqué ranaxhii gunaa laa.
Coco bixhoze bixhozegola rini´ ca chisa ca
richesa ca´ ne ma canazaca´ lu guira´ ca yaga ca,
ne laabe laaca richezabe lu guira´ ca gunaaca.
Ni galan si gupa Coco nga nave sicarú biyaa
ra canaguyabe son sti´ Petrona bindiibibe Beatriz
raqué ma gudxi cabe laa Coca chisa
ra bichaganabe ta Coco.

Coco chisa biyaa
Coco chisa gunaxhii gunaa
ne Coco chisa laaca bichá ndani´ gunaa
xhiiñibe guca Juana, Rosa, Aníbal, Dolores
guiraca´ chisa.

Jñaa bida Dolores guca chisa de dxi napa chi ne chonna iza 
jñaa´ chisa laa de dxi napa gande iza
ne naa la qui zaniedia´ xi dxi.



Ilustración: Marco Antonio Palma


La luna pagana

Guillermo Coutiño Aquino


La luna pagana influye en ti,

toda te conviertes en raíces

buscando el agua de mi cuerpo.


Ta Juan Bautista Toledo Raymundo


Victoria Guzmán Cabrera

Retratos de Nuestra Historia ―Proyecto del Comité Melendre que retrata a los abuelos binnizá― comparte esta hermosa fotografía de Ta Juan Bautista Toledo Raymundo, señor de 86 años de edad.
     
Ta Juan es originario de Asunción Ixtaltepec, pueblo que en su mayoría se ha dedicado al trabajo del campo, y que también se caracteriza por su barrio de alfareros, sus panaderas y su gente noble, como lo son todos los habitantes de esta Nación Zapoteca.
     
Ta Juan aprendió el oficio de su padre, ya que desde muy niño, como todos los de su edad, tenía que acompañarlo en las labores. Aprendió los tiempos de siembra, el cuidado de la tierra y del ganado.
     
Ta Juan tenía una carreta jalada por bueyes con la que se transportaba todas las madrugadas a su rancho. Sembraba maíz, calabaza, cacahuate, entre otras hortalizas. La cosecha se vendía en el pueblo y también la  ocupaban para el consumo familiar.
     
Tuvo cuatro hijos: Juan, Antonia, Rolando y Rosita.
     
En sus ratos libres le gusta tocar la guitarra e interpretar las melodías que alegran su corazón. En la imagen los vemos tocando canciones de su juventud, junto a su nieto. Actualmente vive en la Sexta Sección de Ixtaltepec, Nación Zapoteca

Ta Carlos Robles, músico emblemático



Victoria Guzmán Cabrera


Retratos de Nuestra Historia comparte esta hermosa fotografía de Ta Carlos Robles Nicolás (80 años de edad), originario de Juchitán, Nación Zapoteca. Ta Carlos, a quien también apodan Ta Chapa, nació en la calle José F. Gómez. 
     
El arte de la música lo aprendió desde muy joven. Sus primeros maestros fueron Manuel Hernández y Abraham Hernández. En 1950 organizó su primera orquesta llamada "Carlos Robles Nicolás", después el grupo Tropical, con los que recorrió varios pueblos del Istmo de Tehuantepec amenizando fiestas. 
     

Tu nuzaabi’ zaguixe

Eustaquio Jiménez Girón, Taquiu nigui


Nou’  ma’  birá  biluxe
ti que  ñeguya lii dxi nexhelu’ huaralú
que ñanadiá’ , pa  bia’ que  ti’ nga zeedu’
nibidxi  Diuxhi  lii  ma’ nigaachilu’ ñana’
tu lu  nga  ñaa,
lii  nanu’  ndaani’  li’dxu’ nuu  tu nala’dxi  naa
neca  nudxiga’ ique  napa xi  ñuaa’
purti ma’ nanna’ pia’ pa ñeu’ nusaanu’ naa 
xhianga  ñate  naná.

Carta para Macario Matus

Gerardo Valdivieso Parada

La ciudad cambia irremediablemente
es el mismo sol que cuelga todos los días
pero el pueblo ya no es, es otro, es ajeno.
Juchitán se pierde entre palazos de tierra
el oro de tu pensamiento lo enterramos ya,
lo que permitiste ver fue apenas un rayo 
ya todo se agolpa en el paraíso 
de los recuerdos entrañables:
el panteón alumbrado de quinqués
el son bajo la enramada al mediodía
los callejones de polvo y de excremento endurecido 
los niños y los puercos sobre la tierra seca
el río, las lagunas, en donde viste 
la sonrisa de una hendidura rosada.

Ti ganda ganaxhiee lii | Para poderte amar

 Ti ganda ganaxhiee lii


Ángeles López Alonso

Ti ganda ganaxhiee lii zazou’ neza ni ma’ guzacabe
zanaxhiiu lidxilu’, bandaga, yaga sica ti manihuiini’ ni rapa dxiichi’ lidxi
Ti ganda ganaxhiee’ lii
zacalu’ diidxa’ ne zapapalu’ sti neza
zacalu’ bidxaa, ti gapa dxiichilu’ naa. Ti gutuubalu’ naa cue’lu’
zacalu benda zidi, qui ziuudxi guibani lun isa ni rindani lu dani
susaanalu’ ipapa ca dxiibilu’ ne bi yooxho’ ne zacalu’ ti berendxinga que pe’ rusaana binni gasi’ xpacaanda’
Zeu’ ndaani’ ti xiga ró’ guendaruxhixhi stinne’ ora guiasalu’ siado’ ro’ guie’
ne zacalu’ cuananaxhi ni deru’ bichugucabe ni ricá ridxi luguiaa
Zacalu’ layu sti’ gubidxa Ne gucaachicabe naa ora ma’ gate’


Ilustración: Santiago Sarmiento
            

Viento de ti...


Óscar Zárate


El viento habla de ti
y tú no me regalas un recuerdo, 
ese viento que no duerme, 
que no se detiene cuando 
el sol ya no está.

Viento que rodea mis ganas, 
que menciona tu nombre 
y me oculta tus labios, 
que toma mi mano
y la suelta de repente.

Viento cómplice de ti, 
frío como la distancia, 
soberbio de tu caricia
que no tengo…


El dispositivo

Román Roberto Vásquez Rendón


Derramé la cerveza. Me levanté tranquilamente y caminé hacia la puerta. Intentaba salir cuando el garrotero quiso detenerme tocando mi hombro. Salí y dejé el zafarrancho en que se había convertido aquella cantina de medianamente mala muerte. La música era, en definitiva, agradable y el sonido agudo de la marimba exigía que permaneciese ahí durante más tiempo, pero para mi desgracia, tenía que presentarme temprano por la mañana. 

No puedo negar que estoy preocupado. No pienso que presentar algo como eso sea sensato, sin embargo, es imperativo que lo haga. Me ha llevado toda la vida. Y este pueblo terroso en la cintura de México parece agradable. La música es buena, las mujeres, hermosas princesas vestidas de flores. La comida permite el desarrollo desproporcionado de mis huéspedes habituales y la cerveza siempre está helada, perfectamente en contraste con el infierno del ambiente. 

Ícaro

 Iván Tónchez Perea


El sol ha deshecho tu alado vuelo.
Pareciera que su luz te envolvió en su claridad
o simplemente que la rebeldía se unió contigo.
¡Oh,  joven! ¡Oh Ícaro!, hecho para el laberinto estabas;
las sombras y sus ecos te eran ya familiares.
Tu padre, artífice, el ingenioso Dédalo preparó el infausto vuelo,
mas no reparó en tu juventud ni en los bellos y suaves destellos de la luz.
Tú, con oídos sordos y  espíritu arrogante, codiciaste los dones de los dioses.


Angustia azul

Ana Vianet Lagunes Rosado


Hierven raíces entre tus muslos partidos, mujer. Se desbordan por el cauce turbio de mis yemas desgastadas. Desde tu himen de arena. Por mi garganta áspera, untada del sabor amarguísimo en tu vientre sumido por mi sombra: incesante, desbordada. Coagulándose en la contracción de la noche húmeda, acongojada. Despertándose…


Lenta agonía

Omar Francisco Avelino


      Proverbios 14:13 “Aun en la risa
el corazón puede estar con dolor”


     Nota: Un coágulo de palabras no permiten el fin de este poema.
               El final sería una hemorragia de versos.
               La muerte misma del poeta…


     Atardece 
y no aparecen tus enjambres
Atardece
y es más breve la llovizna
Es la hora de amarnos
meloso itinerario de poema
Es la hora del zumbido
colmena de metáforas
de apaciguar la taquicardia 
y mojarnos las lenguas

     Exquisito es el instante
de sentirte cerca
como la humedad del aire
barruntando el aguacero

     La tarde
es demasiadamente inconfundible
Las sombras nocturnas 
se han desvestido
y las del instinto matutino
ya se alumbran