Corrido de Melendre
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catorce de abril
empezó la guerra
la guerra civil
Ahí viene Melendre
monta a 'Venceguerra'
con mil juchitecos
va hacia La venta
Machetes, fusiles
varas de carretas
traen los juchitecos
van hacia La venta
Machetes, fusiles
varas de carretas
traen los juchitecos
van a la revuelta
"La Historia Zapoteca tendrá que reescribirse". Presentación de libro de Michel Oudijk en el Salón Covadonga
De la Redacción
"La Historia Zapoteca tendrá que reescribirse", expresaron varias personas después de la presentación del libro del Dr. Michel Oudijk CAMBIAR PARA SEGUIR IGUAL, la fundación y caída del cacicazgo de Tehuantepec (siglos XV y XVI) publicado por el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, dado a conocer este jueves 28 de noviembre de 2019, a las 8 de la noche, en el Salón Covadonga, de la Col Roma, Ciudad de México, con comentarios de Víctor Cata (en cuya representación estuvo Feliciano Carrasco), Beatriz Cruz y el autor.
Más de cincuenta personas se dieron cita para escuchar los pormenores detrás de la publicación de esta obra, que es un expediente de 480 fojas, ubicado en el Archivo General de Indias (AGI) en Sevilla, España, donde se leen testimonios, tanto de Don Juan Cortés, último Señor zapoteca del Reino de Tehuantepec, como de decenas de nobles, gobernantes y habitantes zapotecas, chontales y de otras etnias de la región.
Guiigu’ ro’ Guizii en voz de Elba Cabrera
Cuando se conjuntan los buenos talentos en un esfuerzo común los alcances trascienden la dimensión del tiempo. Uno de los más grandes músicos y compositores de la Patria Zapoteca, es Margarito M. Guzmán. Nacido a finales del Siglo XIX en el Barrio Santa María en Tehuantepec, compuso música de sones y canciones (en mancuerna con otros coterráneos suyos que aportaron la parte lírica, como el gran Carlos Iribarren Sierra) que con el tiempo se convirtieron en himnos de la música tradicional en el Istmo: Tanguyú, Celosa, Guizii, entre otros.
Guizii / Tehuantepec
GUIZII
Carlos
Iribarren Sierra
ti
yu’du’ ro’ guidxilayú.
Pa
guendanabani guni naa nazaaca
zíaa
chi gusuxhí’be’ xa ñeeu.
Lii
nga ti guie’ xhuuba’ ro’
na
quíchi ne rinda’ naxhi
riele
gaxha nisado’
ne
gubidxa guirá dxi siado’.
Ribana’
lii, guizii sicarú
guidxi
diidxazá, ra gule’
napa’
rini stilu’ ngue runi nadxieelii
ne
gastiga rucaa ruaa lii.
Guendanabani sicarú
Judith Santopietro
A Macario Matus y su espíritu zapoteca que va a todos lados.
![]() |
| Ilustración: Francisco Santiago Regalado Puga |
Veo tu larga cabellera enredada en los listones
los peces con su piel de plata
al sol
parecen un espejo
de tus pómulos salientes,
recorres las calles
con tu cuerpo de flores hiladas
una tarde de calor
tan intrépido
igual que si buscaras a tientas en la oscuridad
tu primer rostro.
Na Melquiada Meon y su nieta Celsa
Memoria Gráfica Zapoteca, proyecto del Comité Melendre, les comparte una bella imagen de 113 años de antigüedad.
Las abuelas istmeñas zapotecas son símbolo de sabiduría, fortaleza y amor desmedido. La imagen guarda una historia de ternura. El padre de la niña Celsa de la Cruz López, conocida en edad adulta como Bida Melquiada, deseaba tener un recuerdo de su hija portando la indumentaria que con orgullo vestía su abuela Na Melquiades Osorio, conocida en el pueblo de Magdalena Tlacotepec, Nación Zapoteca, como Na Melquiada Meon.
Ca yoo xquidxilu’ napaca’ lu | Las casas de tu pueblo tienen ojos
CA YOO XQUIDXILU' NAPACA' LU
Irma Pineda
Ca yoo xquidxilu’ napaca’ lu
cuyubica yuxi nisado’
cayuyadxica’ gubidxa
cadi cuzaani íqueca’
cadi cutiee guichaiquie dexa ca’
dié nayaase, naxiñá ne na té
Tuunga nabeza xa’na’ íque yoo na té ne naguchi ca ya?
Tulaa ndaani’ ca yoo nacahui ca?
tobiluchasi neza rihuiini ndaani’ guidxi
tisi ndi nga ni ribee binni
ruaa nisado’
Guidxi nacahuigá
ni cului’si ti ruaa
dié naxiñá
Paraa zé xrinibe?
Xquendadxido’be nga bichibi
bi’cu’ la?
Nipe’ ti xcuidi canazá lu guidxi
ni gubaana cadi canachesabí íque yoo
Ca manihuiinica laaca zié ca’...
Carta a Celia Mendoza, donde aparece un león
![]() |
| Jorge Magariño |
Es como si apenas hubieran pasado unos días, mas de pronto llega un correo tuyo mediante el cual me anuncias la aparición del nuevo número de la revista que me recomendaste un mes atrás ¿lo recuerdas? Qué de volando pasa el tiempo.
Me invitas a leer el contenido de esta edición, me recomiendas sobre todo tres artículos y yo, condescendiente ante el consejo de mi amiga, abordo la lectura. Me atrae por encima de los otros aquél que se refiere a las vicisitudes provocadas por un león restaurantero, es decir, que habita en los jardines de un comedero, cosa muy pertinente en tratándose de felinos. Quién no va a apurar con premura los bocados si tiene ante sí a una bestia que lo mide a uno, cual expendedor de cajas mortuorias, de arriba abajo, pelando chicos ojotes y mostrando con ánimo pedagógico una dentadura impía, medianamente relucidora, pero eso sí, filosa como la chingada.
Hilo del que nos colgamos
Santiago Ruíz Santos
Hilo del que nos colgamos
liana para golpear
cabello para suicidarse
alambre que forja heridas
ritual que salva al muerto
fácil columpio
hamaca para románticos
chicote para masoquistas
prenda erótica
correa para humanos
línea de desahogo
largo hombro para sostenerse.
Hilo del que nos colgamos
liana para golpear
cabello para suicidarse
alambre que forja heridas
ritual que salva al muerto
fácil columpio
hamaca para románticos
chicote para masoquistas
prenda erótica
correa para humanos
línea de desahogo
largo hombro para sostenerse.
Nos nublamos
Sonia Prudente López
Nos nublamos
y hasta la suerte de los enfermos
es mejor que las de los perdidos.
y hasta la suerte de los enfermos
es mejor que las de los perdidos.
Para humedecernos,
cada vez que la respiración nos falte
Esa respiración que con la soledad
Nos acapara como puta de cantina
entonces
cada vez que la respiración nos falte
Esa respiración que con la soledad
Nos acapara como puta de cantina
entonces
-Todo cae entre nuestras piernas-.
La abuela Matilde
La Carambada: ¿asesina de Benito Juárez?
Juan Manuel López Alegría
“Tocóme la fortuna de haberme sentado a la derecha del Presidente de la República, a quien procuré atender con galantería, no sin depositar furtivamente en su copa el fatal dedalillo que debería conducirlo al sepulcro. Me pareció que ninguno de los comensales me vio vaciar el tóxico en la copa del Presidente”.
Esas palabras las pone Joel Verdeja Sousse (después será Soussa) en boca de Oliveria del Pozo, personaje principal de su libro La Carambada. Realidad mexicana (Editorial Polis. 1941), y con ello comienza el mito de que Benito Juárez murió envenenado con “veintiunilla”, la yerba que mata a los 21 día de ingerida.
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