Guidxizá (suplemento), Año I, N° 33 - Jue 14/Mar/2012

EDITORIAL 33

No hay peor injusticia para nuestros héroes que el olvido. Cuando una sociedad descuida honrar a quienes han dado la vida por defender sus derechos ancestrales o lograr mejoras colectivas, esa sociedad está condenada al fracaso.
  Pero esa ingratitud no es casual. Obedece, en muchas ocasiones, a una política deliberada de omisión de las historias étnicas. A los niños zapotecas no puede enseñárseles a respetar a quienes ni siquiera conocen.   
  La ignorancia de nuestro pasado es alarmante. Con cada generación se pierde un enorme legado. Personajes como José Gregorio Meléndez o Máximo Ramón Ortiz apenas quedan en la memoria de algunos. Individuos como Cristóbal Salinas o José F. Gómez le resultan groseramente indiferentes a la mayoría.
  Por ello el Comité Melendre emprendió desde hace algunos años la recuperación de la memoria histórica; pues es consciente de su importancia para anclar el porvenir, para dotar de sentido el rumbo que queramos emprender como sociedad.
  A José Gregorio Meléndez le debemos mucho de lo que hoy somos: nuestro espíritu digno, el orgullo de ser zapotecas. Porque un alma altiva va de la mano de quien conoce su propio valer. Che Gorio Melendre supo estar a la altura de las circunstancias históricas e hizo lo que le correspondía: defender con las armas en la mano nuestros bienes comunales (tierras, mares, montes y ríos), así como impulsar la creación de una entidad política autónoma. 
Por ello, en el marco de su 220 aniversario, la organización que lleva orgullosa su nombre, lo homenajeó del mejor modo posible: divulgando su obra, sus valores y las razones de su lucha. La reseña en el interior de este suplemento cultural.
En esta ocasión Guidxizá, una mirada a nuestros pueblos presenta Noticias del  Comité Melendre, así como contenidos de varios de sus Proyectos. TvMelendre recomienda un tema en la interpretación de Manuel Cabrera; Memoria Gráfica Zapoteca complementa la imagen que nos compartió hace algunas semanas, pues en ella está retratada una abuela ixtepecana cuando tenía quince años; Nuestros Pueblos, Nuestra Historia, recomienda su emisión más reciente, en que tuvo como invitada a Irma Pineda; y la Campaña por la Memoria Histórica Zapoteca reproduce extractos que escribió el ixtaltepecano Herón Ríos Núñez acerca de la vida de José Gregorio Meléndez. En los Gráficos: Victoria Guzmán Cabrera.
Pocas publicaciones tan diversas como ésta, donde tienen cabida todas las manifestaciones culturales de nuestra estirpe milenaria.


[Texto publicado en Guidxizá, una mirada a nuestros pueblos, suplemento cultural del Comité Melendre, Año I, N° 33, Jue 14/Mar/2013. Se autoriza su reproducción siempre que sea citada la fuente.]

Efemérides: 12 de Marzo de 1793

El 12 de marzo de 1793 nació José Gregorio Meléndez en Juchitán. Desde su juventud encabezó las reivindicaciones de su pueblo, pero fue hasta 1847 que dirigió la defensa de los derechos de distintas comunidades zapotecas de la planicie costera.

De 1850 a 1853 sostuvo una rebelión contra el Gobierno de Oaxaca exigiendo la restitución de las salinas costeras así como la elevación del Departamento de Tehuantepec a Territorio Federal, anhelo que se conseguiría el 29 de mayo de 1853, mismo día de su muerte.




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Texto publicado en Guidxizá, una mirada a nuestros pueblos ―Año I, N° 33, Jue 14/Mar/2013 y Año II, N° 85, Dom 17/Mar/2014―, suplemento cultural del Comité Melendre en EL SUR, diario independiente del Istmo. Se autoriza su reproducción siempre que sea citada la fuente. Puede consultarse en formato PDF desde los siguientes enlaces: https://issuu.com/guidxizapatriazapoteca/docs/no33 y https://issuu.com/guidxizapatriazapoteca/docs/no85



'Nuestros Pueblos, Nuestra Historia' por Radio Manantial

*Se transmitirá todos los domingos de tres a cuatro de la tarde por el 92.1 FM


Día a día Nuestros Pueblos, Nuestra Historia, programa radiofónico del Comité Melendre, llega a más personas gracias a la solidaridad de las distintas radiodifusoras comunitarias que nos brindan un espacio en su programación.
     Por ello nos alegra saber que una emisora más forma parte de este gran proyecto: Radio Manantial (92.1 FM), de la población de Santiago Laollaga, Nación Zapoteca; sumando con ésta catorce estaciones que transmiten Nuestros Pueblos, Nuestra Historia.
     Radio Manantial emitirá el programa del Comité Melendre todos los domingos de tres a cuatro de la tarde, y podrá escucharse en la población referida, así como en las rancherías vecinas.
     Es necesario resaltar que cada programa que se realiza es posible por el apoyo entusiasta de los integrantes y voluntarios del Comité Melendre, que semana a semana buscan compartir con los radioescuchas un poco de historia, entrevistas, música entre otros tópicos de nuestra cultura, con el propósito de difundir el legado de nuestros ancestros, así como las manifestaciones contemporáneas de nuestro ser. 
     Para conocer los días que se transmiten en las diversas radiodifusoras, los invitamos a ingresar a la página de Facebook. www.facebook.com/NuestrosPueblosNuestraHistoria o al sitio oficial del Comité Melendre www.comitemelendre.blogspot.com


[Nota publicada en Guidxizá, una mirada a nuestros pueblos, suplemento cultural del Comité Melendre, Año I, N° 33, Jue 14/Mar/2013. Se autoriza su reproducción siempre que sea citada la fuente.] 

Victoria Guzmán Cabrera


Victoria Guzmán Cabrera

Originaria de Asunción Ixtaltepec, Nación Zapoteca, nació el 23 de abril de 1987.
     Su amor por la fotografía le viene desde pequeña, pues aunque no contaba con cámara, tenía el gusto por observar imágenes antiguas. A los 16 años su padre le obsequio una cámara y con ella hizo su primer trabajo fotográfico llamado Los Viejos. 
     Mientras cursaba la carrera de Sociología pudo aprender de la experiencia de algunos fotógrafos xalapeños, como el sociólogo Gualberto Díaz y el antropólogo Héctor Darío Vicario; ambos catedráticos de la Universidad Veracruzana.
     También asistió al Seminario de Sociología Visual impartido por Carmelo Pinto, de la Universidad de Barcelona. No obstante se considera, básicamente, autodidacta.
     La fotografía le permite conocer su pueblo y a sí misma. También le posibilita mostrar la manera en que ve la vida, y cómo somos como pueblo zapoteca.
     Hace dos años (2011) realizó una exposición fotográfica en la Universidad Veracruzana. El año pasado (2012) impartió el Taller de Fotografía Social en la Escuela Secundaria “Constitución” en Ixtepec, donde pudo acercar la experiencia fotográfica a niños.
     Actualmente, como miembro del Comité Melendre, es Responsable de dos Proyectos fotográficos: Retratos de Nuestra Historia y Memoria Gráfica Zapoteca. El primero busca hacer un registro visual y de historia de vida de los abuelos zapotecas, y el segundo realiza un acervo digital de fotografías antiguas.











[Imágenes publicadas en Guidxizá, una mirada a nuestros pueblos, suplemento cultural del Comité Melendre, Año I, N° 33, Jue 14/Mar/2013. Se autoriza su reproducción siempre que sea citada la fuente.]

Conferencia sobre José Gregorio Meléndez


 * La ponencia será en el marco de los 220 años de su natalicio

Este 12 de marzo de 2013 se cumplen 220 años del natalicio de José Gregorio Meléndez, personaje binnizá que luchó por la defensa de los recursos naturales y por la búsqueda de la autonomía política del Departamento de Tehuantepec respecto del Estado de Oaxaca. 
     Para esta fecha tan significativa el Comité Autonomista Zapoteca “Che Gorio Melendre” (grupo que en honor del líder lleva su nombre) y el Foro Ecológico Juchiteco invitan a la conferencia: “Autonomía regional y defensa de los recursos naturales durante el siglo XIX: Vida y obra de José Gregorio Meléndez”.
     Dicha actividad se realizará en el auditorio del Centro de Educación Ambiental “Julio Bustillo Cacho”, y comenzará a las seis de la tarde. La ponencia será impartida por el Responsable de la Campaña por la Memoria Histórica Zapoteca Gubidxa Guerrero, etnohistoriador egresado de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH).
     ¿Quién fue José Gregorio Meléndez? Sin duda, esta conferencia es una excelente oportunidad para conocer un poco más sobre tan importante personaje de nuestra historia. ¡No falten!
     Para conocer más acerca del Comité Melendre y sus Proyectos se recomienda consultar: www.comitemelendre.blogspot.com. 



[Texto publicado en el diario El Sur, el martes 12/Mar/2013. Se autoriza su reproducción siempre que sea citada la fuente.]

Guidxizá (suplemento), Año I, N° 32 - Dom 03/Mar/2013


EDITORIAL 32

Los puentes de comunicación se hacen cada día más necesarios entre hijos de una misma estirpe. Construir caminos en el que confluyan personas de poblaciones distintas, debe ser tarea conjunta.
     No todos podemos ni necesitamos pensar igual. La riqueza de nuestra cultura está en su diversidad. Hay cantos, vestimentas y costumbres particulares. Pero aspectos semejantes en todo ese mosaico: el sentido de pertenencia y comunión. 
     Los zapotecas siempre nos hemos adaptado a los tiempos sin perder nuestra especificidad. Desde hace siglos venimos aprovechando los aportes del mundo, entregando a nuestros semejantes nuestra contribución en música, letras, palabras…
     Nos alegra enormemente contar con una nueva herramienta de comunicación que viene a sumarse a las que con mucho esfuerzo ha construido el Comité Melendre. Desde hace algunos días se ha puesto al servicio de la comunidad nuestra página web: www.comitemelendre.blogspot.com, en donde podrán encontrar, desde cualquier parte del orbe, información relacionada con nuestro quehacer.
     En esta ocasión Guidxizá, una mirada a nuestros pueblos reproduce íntegramente un documento firmado por Benito Juárez en el que se habla de José Gregorio Meléndez y los primeros meses de su rebelión en la planicie costera istmeña. Dicho texto se publicó en la Revista Guidxizá de los primeros años.  En los Gráficos: Sabino Guisu, artista contemporáneo.
     Esperamos que la trigésima segunda edición de este suplemento cultural represente un paso en el largo caminar de la revaloración de nuestra identidad étnica. 


[Texto publicado en Guidxizá, una mirada a nuestros pueblos, suplemento cultural del Comité Melendre, Año I, N° 32, Dom 03/Mar/2013. Se autoriza su reproducción siempre que sea citada la fuente.]


Comienza a funcionar página oficial del Comité Melendre


*Desde el primero de marzo www.comitemelendre.blogspot.com concentrará toda la información que generen los Proyectos de la organización


El viernes primero de marzo el Comité Melendre presentó a la comunidad internauta el sitio oficial de la organización: www.comitemelendre.blogspot.com. 
     Desde hace algunos años, la agrupación fundada el 8 de mayo de 2004 había utilizado varias páginas web para mostrar sus contenidos (www.comitemelendre.com, www.comitemelendre.org) que por diversas razones dejaron de funcionar. Sin embargo, Google brinda ahora la oportunidad de enlazar todos los sitios de alojamiento para presentar un espacio donde ver, comentar, compartir y/o descargar cuanto se realiza
De esta manera cualquier usuario puede tener acceso, desde un mismo portal, a la página de YouTube, donde TvMelendre carga semanalmente sus videos; podrá ingresar a las cuentas de www.issuu.com donde la Revista Guidxizá, la Biblioteca Digital de Historia Zapoteca y el suplemento cultural Guidxizá, una mirada a nuestros pueblos comparten cada uno de sus archivos para descarga gratuita.
     Los usuarios también podrán oír directamente cualquiera de los casi 300 temas que componen la fonoteca virtual del Comité Melendre, Sonidos de la Nación Zapoteca, y escuchar, uno a uno, los diferentes programas de radio de Nuestros Pueblos, Nuestra Historia.
     Con enlaces a cada uno de los doce Proyectos de la organización, www.comitemelendre.blogspot.com cuenta, asimismo, con secciones de Noticias, Eventos, Gráficos, Colaboraciones, Efemérides, Informes. Para facilitar la consulta, esta página tiene su propio buscador, así como un traductor que en segundos puede presentar cada uno de los textos en más de veinte idiomas distintos.
     Ahora la población tiene una herramienta más para conocer y revalorar lo propio, desde cualquier rincón del mundo, de la mano del Comité Autonomista Zapoteca “Che Gorio Melendre”.


[Nota publicada en Guidxizá, una mirada a nuestros pueblos, suplemento cultural del Comité Melendre, Año I, N° 32, Dom 03/Mar/2013. Se autoriza su reproducción siempre que sea citada la fuente.]

Concluye 'Cine para todos' en Pimpollo

* Nausicaä, guerreros del viento es la cinta con la que el Comité Melendre cerró con broche de oro las funciones del mes de febrero 

De visita en  la Casa Hogar Pimpollo, (ubicada en la carretera Juchitán-El Espinal), en coordinación con el Movimiento de Cursillos de Cristiandad de la Virgen del Rosario de El Espinal, el Comité Melendre realizó la última función de cine del mes febrero.  
     En punto de las 18:00 horas, del domingo 24, tras la llegada de los integrantes y voluntarios del colectivo, la campana del comedor comenzó a repicar, avisando a los niños  que la película Nausicaä, guerreros del viento, del célebre director Hayao Miyazaki, estaba por comenzar.
     Los pequeños acudieron al llamado sin demora, y conforme tomaban asiento se les  obsequiaban bolsitas de mangos, que disfrutaron con agua de tamarindo;  mientras que las infaltables palomitas de maíz fueron repartidas durante el intermedio de la película como en cualquier cinema. De este modo los infantes disfrutaron de un combo de botanas saludables cortesía del Comité Autonomista Zapoteca “Che Gorio Melendre”.
     Al terminar la función, las integrantes  del  Movimiento de Cursillos de Cristiandad, pusieron su granito de arena, invitando a los asistentes un delicioso café con leche, acompañados con pan, para cenar  todos en armonía.
     Tras la cena y para concluir la visita, Cine para todos  preparó una pequeña dinámica de preguntas  y respuestas  respecto a las funciones realizadas, regalando a los niños bolsitas de caramelos como premio por cada acierto, incentivándolos para que aprendan a valorar y apreciar el séptimo arte que el Comité Melendre les llevó durante el mes que acaba de concluir.
     Al final, con la foto del recuerdo, los anfitriones y los visitantes no se dijeron adiós, sino hasta pronto. 
     Cabe recalcar que el Comité Melendre no recibe patrocinios de instituciones públicas ni de agrupaciones políticas, por lo que financia sus actividades principalmente con la cooperación económica de sus integrantes y voluntarios.
     Para conocer más acerca de este proyecto se recomienda consultar la cuenta: www.facebook.com/ProyectoCineParaTodos, o la página oficial del Comité Melendre: www.comitemelendre.blogspot.com.


[Nota publicada en Guidxizá, una mirada a nuestros pueblos, suplemento cultural del Comité Melendre, Año I, N° 32, Dom 03/Mar/2013. Se autoriza su reproducción siempre que sea citada la fuente.]










De por qué no debe ser amnistiado José Gregorio Meléndez


Benito Juárez 

DATO.- La introducción y el documento que se reproducen, fueron publicados en la Revista Guidxizá (antes Istmo Autónomo) Año I / Nº 3,  Octubre-Diciembre de 2004. El documento fue tomado, a su vez, del libro La rebelión de Che Gorio Melendre, “Anexos”, Víctor de la Cruz, Publicación del H. Ayuntamiento Popular de Juchitán. 1983, México. La introducción fue redactada ex profeso.
Para a transcripción del documento se respetó la ortografía original.


[Introducción: Los “criminales” de Juchitán]

Gubidxa Guerrero 

El 2 de marzo de 1851 se fecha el siguiente documento en el que se solicita a la Cámara de Diputados de la nación, la detención del “criminal” José Gregorio Meléndez y sus “cómplices”, causantes de la “escandalosa sedición de Juchitán”.
     ¿Delito?: atentar contra la propiedad particular de Don Francisco Javier Echeverría “robando la sal de las salinas que a éste le pertenecen”, proclamar la escisión del Istmo respecto el Estado de Oaxaca, asesinar, incendiar, resistirse a la autoridad a mano armada, entre otros muchos, según palabras del Gobernador del Estado de Oaxaca y firmante del documento, Benito Juárez.
     Por supuesto que el documento referido omite mencionar los ultrajes, robos y asesinatos, contra el pueblo de Juchitán en legítima rebelión, ya que, al parecer, el ajusticiamiento de personajes estafadores pero adinerados, es una “mancha de sangre” y un “acto de horror”, mientras que la muerte de mujeres, ancianos, y niños son medios apropiados para “reestablecer el orden”
     Los zapotecas encabezados por Che Gorio Melendre, se levantaron en armas para defender sus terrenos comunales ante el abuso y venta ilegal de los mismos, a manos de comerciantes criollos y extranjeros, con el consentimiento del gobierno estatal. 
     Meses después, en plena guerra y al considerar que sería el mejor modo de conservar tierras y salinas, sumarían a sus demandas la de independizarse del Estado de Oaxaca, iniciando así el largo camino por la autonomía regional del Istmo].


GOBIERNO DEL ESTADO DE OAXACA

SEÑOR: Al saber que se ha presentado á esta augusta cámara, iniciativa en que se pide amnistía para los cabecillas de la escandalosa sedición de Juchitán, he creído de mi deber dirigirme á vuestra soberanía para manifestarle la realidad de los hechos, á fin de que al resolverse tan importante como delicada cuestión, no se esponga al departamento de Tehuantepec á continuar siendo presa de la devastación de los criminales de Juchitán, ni se vulneren los derechos y prerrogativas de los poderes del Estado, que tengo la honra de gobernar. Si como hombre público pudiera hacer lo mismo que como particular, yo callaría resignándome á lamentar en lo privado las desgracias de mi patria. Pero no es así: los crímenes cometidos en el Estado, los atentados contra la moral reclaman del gobierno las medidas que caben en sus atribuciones, para que los primeros no queden impunes y para que el poder de la segunda se restablezca y consolide. En tal concepto, y para deducir con órden los derechos que al Estado corresponden, para no distraer demasiado la atención de esa augusta cámara, y teniendo á la vista los hechos criminales de los cabecillas de los desordenes de Juchitán y la iniciativa para que su perdón ha dirigido el ministerio de la guerra, comenzaré fijando las cuestiones siguientes, que procuraré tratar con toda la brevedad que me sea posible.
     Primera. No corresponde al poder federal el castigo ó condonación de los crímenes cometidos por Meléndez y su gavilla.
     Segunda. Este y los demás cabecillas no están en el caso de ser amnistiados conforme á los principios del derecho constitucional y público, en razón de que la moral, la paz y la naturaleza de sus crímenes, ecsigen que la justicia los juzgue y castigue con arreglo á las leyes.
     Pero antes de demostrar la verdad de estas proposiciones, creo conveniente hacer una esplicación importante para que nunca se presuma que el gobierno del Estado ha pretendido mas de lo necesario, olvidando las circunstancias atenuantes de algunos innodados en el crimen. Cuando se ha hablado de Meléndez y demás cabecillas sus cómplices, he querido indicar que, si bien respecto de estos debe ser invariable la resolución de castigarlos, respecto de todos los demás que lo han seguido, no con el carácter de caudillos sino seducidos ó amagados por ellos, he estado y estoy dispuesto á guardarles toda consideración, reservándome solicitar su amnistía tan pronto como se logre la aprehensión del principal cabecilla; pues aunque el número de culpables será una quinta parte de la población, ni es posible castigarlos á todos con igualdad, ni que deje de haber distintos grados de su culpa y distintas circunstancias que los hagan dignos de consideración. Esta ha sido mi opinión, y así lo acreditan las copias de las órdenes que en 2 y 20 de Enero libré para la aprehensión de Meléndez y sus principales cómplices, mandando que á los demás no se les persiguiera y sí se les considerara. Hecha esta aclaración y siendo necesaria á la demostración de las proposiciones sentadas la relación de los sucesos de Juchitán, comenzaré por ella, procurando la posible precisión.
     En Marzo del año prócsimo pasado comenzó aquella, porque los vecinos de Juchitán atentaron contra la propiedad particular de D. Francisco Javier Echeverría, robando la sal de las salinas que á este le pertenecen. Reprendidos por la autoridad competente tuvieron la audacia de rehusarse á la obediencia y de manifestar, que los vecinos del pueblo estaban dispuestos á tomar la sal porque Dios la había puesto en sus terrenos. Este ecseso que marca claramente el estado de insolencia de algunos vecinos de Juchitán, fué seguido de otro no menos grave, en el que haciéndose justicia por sí mismos y usurpando al juez de primera instancia del partido sus legítimas atribuciones, embargaron los bienes de D. Manuel Niño López y lo redujeron á prisión, estrechándolo al pago de ochocientos pesos que le cobraban de arrendamiento de unos terrenos que decía ser suyos. No bastando para contenerlos las órdenes de las autoridades libradas desde el lugar de su residencia, se trasladaron estas á Juchitán para restablecer el órden; pero este paso fue inútil, las autoridades quedaron burladas con mas escándalo y los irrequietos llenos de orgullo. En tal conflicto, el gobierno del departamento reunió las fuerzas de la villa, y unido al juez del partido pasó a Juchitán para obrar como era debido, haciendo respetar sus órdenes: logró en efecto la aprehensión de algunos cabecillas que consignó al juez, y cuando estos se trasladaron a la cárcel de la villa, sus cómplices pretendieron libertarlos atacando las fuerzas que los custodiaban; pero felizmente fueron rechazados. La necesidad de dictar otras medidas y la de continuar la causa en el lugar del crimen, hizo que las autoridades que menciono, volvieran á Juchitán con las fuerzas que tenían á sus órdenes; pero ya los criminales se hallaban organizados para resistir, y á su cabeza como principal director José Gregorio Meléndez, que con insolencia y audacia dirigió el combate, logrando envolver á las tropas del gobierno. Después de este suceso desgraciado subió de punto el atrevimiento de los criminales, y cuando al gobierno de Tehuantepec, con una sección de fuerzas respetables se dirigió á reprimirlos, le presentaron formal acción de que pudo triunfar desorganizándolos y poniéndolos en precipitada fuga. Meléndez reunió los restos dispersos de su fuerza y con ella se internó al Estado de Chiapas para unirse á los sublevados de Pichucalco; pero perseguido por las fuerzas de este gobierno y por los del referido Estado, no logró su intento y regresó a este burlando la persecución. En su tránsito saqueó los pueblos de Tapana y Niltepec y asesinó con frialdad á un soldado del gobierno que quedó enfermo en el primero de los referidos. Se dirigió a la hacienda de la Venta, y solicitando al dueño, se le presentó el joven español D. Miguel Solana, á quien asesinó robando cuanto pudo é incendiando la finca hasta el estremo de reducirla á cenizas. Creyendo que la plaza de Tehuantepec estaba indefensa y que la sección Echavarria no podría ausiliarla por estar a considerable distancia, se dirigió sobre aquella, y antes de asaltarla asesinó á D. Luis Arias y á otros infelices. Emprendió por fin el asalto y fué rechazado por las fuerzas que guarnecían la plaza. Con este golpe inesperado que lo desconcertó, huyó a los bosques de Juchitán, en donde á pesar de las dificultades del terreno se le continuó persiguiendo. En tales circunstancias y sin que hasta este suceso tuviera Meléndez y sus cómplices otro plan que el que el que se ha referido, iniciado por la resistencia á mano armada á las autoridades del departamento y seguido de los robos, asesinatos é incendios que quedan espresados, algunos hombres que pensaron sacar partido de esta sedición y dirigirla á un fin político, le remitieron el plan que proclamó el 20 de Octubre de 1850, es decir, a los ocho meses de comenzada la carrera de sus crímenes. Otro hombre que hubiera proclamado semejantes principios, que hubiera levantado la enseña de un partido por íntima convicción, se habría abstenido de cometer los mismo crímenes, hubiera cambiado de conducta, y se hubiera limitado á hacer respetar los principios que proclamaba. Pero Meléndez para quien ese plan nada valía, porque no era hijo de sus sentimientos, lejos de moderar su conducta, lejos de defender la causa que se le confió, continuó su marcha de depredaciones horrorosas. El cólera había invadido el territorio de Tehuantepec, las poblaciones atacadas estaban llenas de consternación por sus estragos, y las fuerzas del gobierno disminuidas; en tales circunstancias la persecución contra Meléndez era difícil. Este comprendió su situación y aprovechando las circunstancias, atacó el destacamento de Ixtaltepec, compuesto de una pequeña fuerza que logró dispersar. Después del combate y orgulloso con el triunfo, volvió a mancharse con sangre. Allí asesinó al teniente D. Fidencio Rodríguez y al subprefecto de Juchitán D Pedro Portillo que se hallaba oculto en una casa, cometiendo con el cadáver de este último ecsesos horribles que el pudor impide referir.
     Prócsima estaba á Tehuantepec la sección que condujo el Sr. comandante general D. José María Castellanos, y prócsima, también, la hora en que Meléndez y sus cómplices principales hubieran espiado sus crímenes; pero por desgracia no fué así, la muerte arrebató del gobierno del departamento á D. Marcelino Echavarría, del mando de las fuerzas al Sr. comandante general D. José María Castellanos, de ocupar el lugar de este á su segundo D. José Vicente Magro. El cólera hizo otros mayores estragos, la confusión subió al estremo en los habitantes de la villa y en las tropas del gobierno. Estas se desorganizaron completamente, y Meléndez de nuevo quiso aprovechar las circunstancias. Se dirigió en efecto sobre la plaza de Tehuantepec que estaba débil y angustiada; pero no indefensa como creyó. Emprendió el asalto, y por una, dos y tres veces fué rechazado: durante el combate y en la ecsaltación de su rabia incendió algunos barrios de aquella villa; asesinando algunos enfermos del cólera, y dejando perecer sin piedad por la acción destructora del fuego á otros que convalecientes ó en agonía, no podían moverse. Derrotado en esta acción se retiró á los bosques de Juchitán en completo cuadro, porque perdió algunos de sus más atrevidos cómplices, y quedó sin esperanzas de reorganizarse, porque á esta falta que no podía reparar, se unia la de municiones y escasez de recursos para reponerlas. Reducido á la nada y sin mas elementos de defensa que lo áspero y escabroso del terreno que le servía de asilo, marchó sobre él la nueva sección de tropas que el gobierno supremo puso á las órdenes del teniente coronel D. José María Muñoz, y previendo Meléndez que el momento de su castigo estaba cerca, quiso eludirlo ó dilatarlo entrando en pláticas de paz, después de haber proclamado poco antes, en 10 de Enero de 1851, un nuevo plan, que su cómplice el Lic. Peralta le consultó: plan ridículo que descubre su apurada situación y justifica sus ningunas convicciones respecto del primero, puesto que no solo está contrariado sino espresadamente derogado por el tenor claro y terminante del Art. 5° del segundo.
     Concluidos los convenios faltó luego á sus promesas, como tiene de costumbre hacerlo, fugándose de Juchitán donde se tuvo la imprudencia de dejarlo en absoluta libertad, y hoy se halla en los bosques de aquel pueblo con algunos criminales armados, burlándose de las disposiciones del gobierno.
     Esta es, señor, aunque muy diminuta, la historia triste pero verídica de los sucesos, como lo acreditan en parte los documentos de 8 al 24 insertos en la memoria que acompaño La simple relación de ellos presenta a los cabecillas de Juchitán en su verdadero punto de vista, los coloca en la línea de los malhechores, y no les da lugar en el número de los reos de una revolución política. Los hombres de un corazón corrompido, avezados al crimen, que atentan contra la vida y la propiedad de sus semejantes, en nada pueden compararse al que por error de opinión, por equivocación ó por ambición de mando, proclama un principio y respeta la vida y los bienes de los hombres. Los primeros son criminales famosos, dignos siempre de castigo; el segundo merece algunas consideraciones. Meléndez y sus cómplices no han cometido un yerro político; son criminales que han conculcado las leyes en el territorio del Estado, sin tocar directamente al poder supremo de la nación, por cuyo motivo creo que están sujetos á los tribunales del Estado, y su condonación ó castigo de ningún modo puede ser del resorte de las autoridades de la federación, que es el primer punto que me propongo esclarecer.
     El pacto fundamental de la nación que ha normado la conducta del poder supremo general y de los poderes particulares de los Estados, prohibiendo al primero mezclarse en la administración interior de los segundos, y dando á estos las facultades necesarias para organizarse, con independencia de aquel, según sus circunstancias, cuidó también de espresar los casos en que pueda competir á los poderes generales el conocimiento de los crímenes cometidos en los Estados. Siempre que estos no estén comprendidos en alguno de aquellos, el conocimiento no es de sus atribuciones. Sentados estos principios, es preciso convenir, limitándonos á los hechos de Meléndez: que no afectando sus crímenes á la nación de una manera directa, ni siendo ellos la infracción abierta de la constitución ó leyes generales, su perdón ó castigo no pueden competirle. Los asesinatos, los robos, los incendios y la resistencia á las autoridades á mano armada, no hieren directa y esencialmente á la nación, ni pueden llamarse infracciones de la constitución y leyes generales. No lo primero, porque en nada perturban el reposo general; ni tampoco lo segundo, porque en nada alteran los principios constitutivos. Los ciudadanos inermes que sucumbieron a su saña y algunos pueblos del departamento de Tehuantepec son los que directamente han sentido los efectos de su criminal conducta. Ni se diga que Meléndez al proclamar el plan del 20 de octubre atentó contra el poder supremo, é infringió la Constitución y leyes generales; porque á más de ser este plan un efugio miserable, al que ocurrió después de ocho meses de continuos crímenes, él mismo lo derogó por el plan que proclamó el 10 de Enero de 1851, documento 4, y si hay razón para hacer mérito del primero y apoyarse en él, la debe haber para considerar el segundo y hacerlo valer. Pudiera decirse entonces que el ataque á la constitución general y poderes supremos de la nación, está manifiesto en el Art. 3° del segundo plan, porque en él se proclama la escisión del departamento de Tehuantepec del Estado de Oaxaca, con lo que se ataca el principio de unidad que la misma constitución consagra; pero á más que semejante separación no es para unirse á otra nación atentando contra la integridad del territorio nacional, al proclamarla se sujeta al écsito del asunto al soberano congreso: es decir, se respeta el principio constitucional, y se cofia el arreglo al poder que tiene facultad de hacerlo. No hay, por consiguiente, agravio, aun considerado el caso bajo este aspecto. Por otra parte, si la circunstancia de proclamar un plan revolucionario de cualquiera especie, pudiera ser motivo para embarazar el castigo del criminal , ó para hacerlo digno de consideración, se debería convenir en la ecsistencia de un nuevo y eficaz recurso para burlar la acción pronta y saludable de la ley. Los asesinos, los salteadores los incendiarios y todo género de criminales, después de haber perpetrado hechos atroces, ocurrirían al remedio indicado si no para arrancar de sorpresa el perdón de sus crímenes, á por lo menos para diferir el castigo, dejando burlada la justicia del Estado que los persiguiera. Semejante arbitrio sobre ser nocivo al bien de la comunidad, sería un atentado contra la moral pública; porque dejaba espuesta la vida y la propiedad de los hombres sin la pronta y debida reparación. Meléndez con el horrible carácter que lo demarcan sus acciones anteriores á la ecsistencia del plan, y las posteriores á su proclamación, se presenta á toda luz como un criminal famoso y astuto, que llegada la hora de sus espiacion, apela al recurso de cubrir sus crímenes con la bandera de un partido al que nunca estuvo afiliado. Por esta razón no debe tenerse en consideración el plan que proclamó, aunque después de su proclamación lo hubiera sostenido y cambiado de conducta, porque su ánimo deliberado no fué cambiar la faz de la nación, sino eludir por este medio el pronto castigo de sus crímenes.
     En los fundamentos espresados descansa este gobierno para creer que el conocimiento de los crímenes cometidos por Meléndez y sus cómplices y el derecho de condonarlos, no es del resorte de los poderes supremos de la nación. Tal vez me equivocaré, acaso no alcanzaré la razón concluyente para persuadirme de lo contrario, y si así fuere, si en el seno de la representación nacional la convicción de este gobierno y sus razones, no tiene valor, y se cree, no obstante lo espuesto, que el poder supremo está en su derecho para obrar del modo que lo estime conveniente, en este caso me estiendo á decir, que Meléndez y sus cómplices principales, no deben ser amnistiados, conforme á los principios del derecho constitucional y público, que es la segunda cuestión que me propuse tocar.
     Nuestro pacto fundamental, ecsige para la amnistía y el indulto, ciertos requisitos y ciertas formalidades que las leyes tiene demarcadas, y todos los publicistas convienen en que los requisitos que determinan la voluntad del soberano para conceder la amnistía, han de ser tan grandes y de tanta fuerza, como lo elevado y peligroso del acto que ejerce, haciendo callar la voz de la ley que él mismo debe robustecer. Los principios del derecho constitucional, como emanación de los del derecho público, están de acuerdo en este punto delicado, y cuanto se diga con relación al uno, se dice también con relación al otro. Generalmente los publicistas de mejor nota, convienen en que la amnistía sólo se debe otorgar á los delitos políticos y no á los crímenes. 1° Cuando los delincuentes por sus méritos personales, por su talento, por sus buenos servicios anteriores da lisongera esperanza de que serán útiles á la patria: cuando en su delito, hijo de un error, de una equivocación, y no de una perversidad arraigada en el corazón, han manifestado mas bien el ímpetu de una pasión, que la perversidad de un alma acostumbrada al crímen: cuando los jueces que los juzgan, y el pueblo que tiene presentes sus virtudes y servicios, reclaman su perdón; y finalmente, cuando este puede servirles de un estimulo poderoso para la virtud; y 2° cuando el número de delincuentes es infinito: cuando un pueblo entero es seducido y obligado á la sedición: cuando muchos brazos que pueden ser útiles, hacen falta á la agricultura y al comercio, dejando á la sociedad un vacío difícil de llenarse; entonces será conveniente la amnistía, que es por su misma naturaleza un olvido completo del delito, que deja al delincuente tan puro á los ojos de la ley, como si jamás lo hubiera cometido. Si para el ejercicio de tan difícil y peligrosa atribución se requiere las circunstancias que acabo de indicar, y esto solo con relación á los delitos políticos , ¿qué deberá decirse cuando se trata de crímenes civiles y de un carácter horroroso? Meléndez y sus cómplices sin plan político, no por error de opinión, sino por perversidad de corazón, han cometido crímenes dignos siempre de castigo. Después de tener un plan que no era suyo, sigue la misma carrera del crímen y en el día á pesar de los convenios con el teniente coronel Muñoz, ecsisten armados y abrigados en los bosques de Juchitán, documentos número 5 y 6. Por otra parte Meléndez y sus cómplices carecen de antecedentes honrosos, de virtudes cívicas, ninguna esperanza prometen á la patria de servirla bien, ninguna probabilidad ecsiste de su enmienda, y en vez de ser para ellos el perdón un estímulo para el bienobrar, lo es para la repetición del crímen, como la esperiencia lo ha probado, por no ser esta la primera vez que delinquen.
     La consideración poderosa que podría haber para decretar la amnistía es favor de los sediciosos de Juchitán sería la dificultad de castigar el ecsesivo número de personas que hubiera tomado parte es esta sublevación; pero ningún departamento del Estado, ningún partido, ningún pueblo, ninguna corporación, ningún individuo del ejercito mexicano, ningún propietario honrado, ningún empleado público, ningún guardia nacional se ha manchado con esa sedición, ni el mismo pueblo de Juchitán, sino cuando mas un quinto de su población ha sido arrastrado por los cabecillas de quienes se trata; luego la razón del infinito número de los sediciosos, que es lo principal que inclina al soberano á conceder la amnistía, no ecsiste en el presente caso. Tampoco ecsiste la de servicios importantes hechos á la patria ni la de actitud imponente del cabecilla de Juchitán. ¿Qué motivo, pues, puede haber para que no se le mida con el mismo compas que á los otros de su clase? ¿Puede haber comparación entre él y el general Paredes? Claro es que no. El general Paredes había prestado servicios distinguidos á la independencia nacional, estaba cubierto de honrosas heridas recibidas en defensa de la patria, había ocupado puestos eminentes en la nación, vuelto al orden hubiera prestado todavía servicios importantes, guardaba una actitud imponente por sus elementos de guerra, había proclamado un plan político, y aunque con equivocación de los medios, manifestaba el designio de mejorar la situación del país; y sin embargo, no sólo no se imploró su perdón, sino que se prohibió al general D. Anastacio Bustamante de un modo enérgico y digno del decoro del gobierno, que entrase en pláticas de paz que aquel desgraciado general había solicitado, como se ve en la orden que se adjunta u que corre inserta en nuestros códigos, sin duda para que sirva de norma á las autoridades y á los gefes militares, á la vez que tengan la necesidad de sostener la paz pública contra sus perturbadores. Documento núm. 7. Esa disposición fue justa y conveniente, porque era justo y conveniente sostener la paz, la dignidad del gobierno y la incolumidad de las leyes. No pide otra cosa el gobierno de Oaxaca en la presente esposición, y si hay alguna razón que haga variar la calidad de los hechos, será la muy agravante de que en la revolución de Guanajuato solo hubo un delito político, y en la sedición de Juchitán han habido incendios, robos y asesinatos, que la justicia y el buen nombre del gobierno no deben dejar impunes.
     Además, la amnistía pedida por el gobierno supremo en su iniciativa, envuelve una circunstancia que la desvirtúa porque le es contraria: tal es la de que los amnistiados se sujeten á residir en el lugar que designe el gobierno supremo. ¿Cómo se puede conciliar el perdón absoluto del crímen, sujetando a los criminales a una de sus consecuencias? ¿Cómo se podría definir esta amnistía que produce un destierro por lo menos, en vez del olvido completo del crímen? Perdonar é imponer una pena por el perdón, es lo mismo que destruir los efectos necesarios de una causa que precisamente se mueve para producirlos, obligándola á dar otros resultados estraños a su naturaleza. Por eso dije y de nuevo repito, que la iniciativa en sí misma abraza un principio que la destruye. Sobre este vicio se descubre otro de muy grave importancia, y es, que la imposición de la pena que abraza la iniciativa, se haría por el poder legislativo que carece de esta misión, y solo la tiene para decretarlas. La residencia forzada de uno á muchos individuos en un lugar designado por la autoridad y no elegido por su voluntad, es lo que en términos mas preciso se llama destierro. Esta es una pena, y su aplicación, prévios los requisitos de un juicio, no puede ser más que del poder judicial. ¿A qué se reduciría la misión de este, si el poder que da la ley debiera también aplicarla? A nada; y supuesto que era inútil, igualmente seria gravoso á la sociedad: atributos deshonrosos que no pueden convenir al poder judicial, tan debidamente considerado en todos los pueblos del mundo. Por lo tanto, y sentada la verdad incuestionable de que Meléndez y sus cómplices no son dignos de la amnistía por la naturaleza misma de sus crímenes y la falta de circunstancias que son indispensables para merecerlo, es preciso en que lo más que pudiera tener lugar respecto de ellos, y eso salvo el derecho de tercero, es el recurso de indulto, funesto las mas veces, pero muy menos que la amnistía en el caso presente; pero para eso se necesitan ciertos requisitos prévios que las leyes ecsigen y que no ecsisten hasta ahora. Además, la iniciativa dice de una manera absoluta y general, que se conceda amnistía a Meléndez y á sus complices; pero son sus cómplices que han figurado como cabecillas, los que fueron aprehendidos mucho antes de que se proclamara su primer plan, y que están ya juzgándose por los tribunales del Estado. ¿También estos reos deberán ser amnistiados? La iniciativa no hace distinción alguna y fácil es prever las dificultades que presentará en su aplicación, si con motivo del plan referido esa augusta cámara juzgara de sus atribuciones conceder la amnistía que ha iniciado el ministerio.
     He sido difuso y acaso habré molestado la atención de esa augusta cámara; pero al elevar á ella esta sencilla y respetuosa esposición, manifestándole que en mi humilde juicio el castigo ó condonación de Meléndez y sus cómplices no corresponde al poder federal, y que aun en el caso de que corresponda á vuestra soberanía el ejercicio de esta facultad en el presente negocio, no deben ser amnistiados; porque la moral, la paz pública y la naturaleza de sus crímenes ecsigen que la justicia los juzgue y castigue, no he tenido por fin principal oponerme á sus sabias y acertadas resoluciones, ni he querido censurar la conducta del gefe supremo de la nación. Mi deseo es cumplir un deber para mí tan sagrado como imprescindible, y para llenarlo he referido los hechos como son en sí, y he deducido las consecuencias que en mi concepto pueden producir. Yo espero que convencida de esta verdad y penetrada no solo por lo espuesto, sino por su juicio recto e imparcial de los efectos nocivos que debe causar la iniciativa del gobierno sobre amnistía, se sirva acordar que los cabecillas de la sedición de Juchitán sean consignados al poder judicial del Estado para que los juzgue con arreglo á las leyes.
     Oaxaca, Marzo 2 de 1851. —Señor.—Benito Juárez.—Manuel Ruiz, secretario.


[Documento publicado en Guidxizá, una mirada a nuestros pueblos, suplemento cultural del Comité Melendre, Año I, N° 32, Dom 03/Mar/2013. Se autoriza su reproducción siempre que sea citada la fuente.]

Na Melita y la quesadilla de arroz



*La Comisión de Registro Fotográfico visitó a una hacedora de panes

Victoria Guzmán Cabrera

Para nuestra cultura zapoteca, el trabajo constituye la esencia y nobleza de las personas. Cada hombre y mujer tiene su oficio, que forma parte de la realidad cotidiana de nuestras comunidades.

Cada pueblo de esta Nación Zapoteca desarrolla ciertas actividades que lo caracterizan, como puede ser un baile, un producto, o algún platillo u oficio; por esta razón cada pueblo tiene su propio sello. 

En esta ocasión, desde la Comisión de Registro Fotográfico de nuestra organización, visitamos a Na Melita Antonio Cruz (60 años), originaria de Asunción Ixtaltepec. Na Melita es una mujer muy trabajadora, como la mayoría de las mujeres zapotecas.

El día comienza para ella desde temprana hora con las labores. Limpia su casa, lava un poco de ropa, y se dispone a iniciar con la elaboración del  pan.

Prepara la masa desde una noche antes, con harina, manteca y huevo. Entre la gran variedad de panes que realiza se encuentran: el bola, cuerno, tostado, pasta, torta, y blanco. En dicho proceso también incluye la elaboración del famoso y muy rico pan conocido como quesadilla de arroz, que se caracteriza por ser originario de este pueblo, con un proceso peculiar.

Para la elaboración del pan de quesadilla, primero se tiene que lavar y remojar el arroz. Después se tiende al sol un día completo, para que al siguiente se lleve al molino. Se utiliza canela, queso, manteca y crema natural de leche de vaca; se hornea para que, al final, salga crujiente y vaporoso.

Na Melita prefiere el uso de la manteca como ingrediente, porque da un sabor más rico, diferente del  aceite procesado.

Cada tres días realiza estas labores; prepara 50 hojas de pan y 20 cazolejas. Su hermana, Virgen Antonio, la apoya en esta labor. Ella es conocida en su barrio, la Quinta Scción, Cheguigo, en Ixtaltepec, donde los vecinos y demás gente del pueblo acuden  para adquirir los ricos panes. De igual manera, los vacacionistas le compran el pan de quesadilla, porque como ella nos comenta: “muy pocos lo hacen ahora, porque es mucho trabajo, y muy pocos también lo sacan rico y crujiente”.

Gracias al oficio de esta mujer, como el de cada panadera de nuestras comunidades binnizá del Istmo, las Sierras Norte y Sur,  o los Valles Centrales, podemos degustar de la gran variedad de panes. Este trabajo honrado nos permite satisfacer una de las principales necesidades del ser humano, como lo es la alimentación, de una forma muy sabrosa y además muy nuestra.

Este es un homenaje a Na Melita y a todas las panaderas que comparten este arte, que permiten que nuestros corazones se alegren al consumirlos.



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Texto publicado en Guidxizá, una mirada a nuestros pueblos ―Año I, N° 3, Dom 12/Ago/2012―, suplemento cultural del Comité Melendre en EL SUR, diario independiente del Istmo. Se autoriza su reproducción siempre que sea citada la fuente. Puede consultarse en formato PDF desde el siguiente enlace: https://issuu.com/guidxizapatriazapoteca/docs/guidxiza3












Guidxizá (suplemento), Año I, N° 31 - Dom 24/Feb/2012

EDITORIAL 31

La escuela no debe ser únicamente recinto de transmisión de saberes formales, sino un espacio abierto a las manifestaciones culturales de nuestro pueblo. Hace tres generaciones nuestros abuelos soñaban con instituciones educativas de nivel superior. Las poblaciones zapotecas de todas las regiones apenas contaban con escuelas elementales a las que asistía un número ínfimo de los habitantes.
          Hoy en día, gracias al esfuerzo de nuestros padres, contamos con universidades y tecnológicos donde se forman futuros profesionistas pertenecientes a varios grupos étnicos.
        El Instituto Tecnológico del Istmo (ITI) es la máxima casa de estudios de la región istmeña. A ella acudió el Comité Melendre con cuatro de sus Proyectos para participar en la Primera Feria del Libro. De la mano de las autoridades académicas, nuestra organización fue muy bien recibida, lo que allana el camino para futuras colaboraciones.
           En esta ocasión Guidxizá, una mirada a nuestros pueblos comparte interesantes recomendaciones. Como ya es costumbre Beatriz Cruz López nos invita a consultar y/o descargar gratuitamente un interesante texto, producto de sus recorridos por las mejores bibliotecas de este país. La lente de Victoria Guzmán Cabrera nos permite conocer la imagen de Na Natividad; y su pluma nos deja ver parte de la vida de esta excepcional mujer ixtepecana. Desde Argentina, Jorge Chevalier colabora con un poema que fue publicado en la Revista Guidxizá, número 17.
            Es período de recogimiento, de Nabaana’, de Cuaresma. Es tiempo de visitar ermitas y vivir el sincretismo de nuestras creencias y costumbres. Pero es tiempo, también, de trabajo colectivo en pro de la cultura y la revaloración de nuestra identidad.



[Texto publicado en Guidxizá, una mirada a nuestros pueblos, suplemento cultural del Comité Melendre, Año I, N° 31, Dom 24/Feb/2013. Se autoriza su reproducción siempre que sea citada la fuente.]




Efemérides: 24 de Febrero de 1821


El 24 de febrero de 1821 se firmó el Plan de Iguala, en el que se proclamó la independencia del Virreinato de Nueva España, anhelo que se conseguiría formalmente siete meses después.
            Es preciso mencionar que en la Guerra de Independencia participaron los pueblos zapotecas de Valles Centrales e Istmo de Tehuantepec. Los primeros, brindando apoyo al ejército comandado por José María Morelos y Pavón en la ciudad de Oaxaca; los segundos durante las batallas en el Istmo bajo el mando de Mariano Matamoros. 



[Texto publicado en Guidxizá, una mirada a nuestros pueblos, suplemento cultural del Comité Melendre, Año I, N° 31, Dom 24/Feb/2013. Se autoriza su reproducción siempre que sea citada la fuente.]

'Cine para todos' en el Pimpollo

* El pasado 17 de febrero, aproximadamente cuarenta pequeños disfrutaron de El Viaje de Chihiro, del director Hayao Miyazaki

       
El domingo 17 de febrero se realizó la primera función de este año de Cine para todos (¡Todos para el cine!). El Comité Melendre lo llevó a cabo en coordinación con el Movimiento de Cursillos de Cristiandad de la Virgen del Rosario de El Espinal, en la Casa Hogar Pimpollo (ubicada en la carretera Juchitán-El Espinal).
La cita con los infantes fue a las 17:30 horas, a la cual acudieron puntuales, entusiasmados con los carteles que la Comisión de Comunicación del Comité Melendre preparó especialmente para que no se perdieran de las dos funciones programadas para ellos durante este mes. Ambas del célebre director Hayao Miyazaki.
Al filo de las 18:00 horas dio comienzo la proyección de El Viaje de Chihiro,  ante más de cincuenta personas, entre los niños de la Casa Hogar, señoras del Movimiento de Cursillos de Cristiandad, e integrantes y voluntarios del Comité.
Casi al finalizar la película, y para culminar una tarde alegre de convivencia, las integrantes del Movimiento de Cursillos de Cristiandad repartieron tamales, que acompañaron de tibio atole  entre los asistentes.
De esta manera el Comité Autonomista Zapoteca “Che Gorio Melendre”, a través de Cine para todos (¡Todos para el cine!), acerca el séptimo arte a los binnizá. Para conocer más acerca de este proyecto se recomienda consultar la cuenta: www.facebook.com/ProyectoCineParaTodos.

[Nota publicada en Guidxizá, una mirada a nuestros pueblos, suplemento cultural del Comité Melendre, Año I, N° 31, Dom 24/Feb/2013. Se autoriza su reproducción siempre que sea citada la fuente.]