Máximo Ramón Ortiz, entre realidad y fantasía. Programa número 40

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Después de varios meses de ausencia, Nuestros Pueblos, Nuestra Historia ―programa radiofónico del Comité Melendre― retoma sus transmisiones. 

En nuestra emisión número cuarenta, tuvimos oportunidad de platicar de Historia; en esta ocasión acerca de uno de los personajes más representativos de Tehuantepec: Máximo Ramón Ortiz. También dimos a conocer las actividades que realiza el Comité Autonomista Zapoteca "Che Gorio Melendre", y pudimos deleitarnos con bellas melodías.

Recado de Ta Jove

Delfino Marcial Cerqueda


En mi última visita al Istmo acudí a casa de Ta Juventino Jiménez, para continuar escuchando las historias que con tanta precisión relata. 
     
Al sentarme bajo la enramada con el anciano rodeado de nietos, no pude dejar de percibir su enojo. ¿Qué le pasa? le pregunté: “Estaba leyendo el libro de chistes sobre Charis. El libro lo escribió un tal Altamirano Conde. No me gustó nada, nada. Yo conozco a esos señores, a ese Xxxxx Xxxxx, lo conozco muy bien. Un gran enemigo de Charis, y dice que él le enseñó a leer y escribir; ¡es un mentiroso! porque Sócrates Castillo fue quien enseñó a leer y a escribir al General. Muchos se burlan de él: los Xxxxx, los Xxxxx Xxxx… Esos eran porfiristas, por eso se hicieron ricos. Hasta ahorita son millonarios. Esos son los enemigos, que cuando Charis llegó a ser grandes se encimaron en Charis, ahora ya eran charistas y lo querían como papá; pero siempre han sido lo mismo: ¡rojos! ¡porfiristas! aunque se hayan cambiado de bando...” 
     

Más allá del sueño

Tania Irán López Domínguez


Laura Etel Briseño
Estaba en la parada esperando el siguiente autobús pues este se había llenado. Subí y miré que tan sólo quedaban dos lugares, el mío y el de la otra persona que se adelantó para que no se lo ganaran. 
     
El viaje era largo; afortunadamente me tocó ventanilla. Pude recargarme y, cerrando los ojos, me puse a pensar. Me pareció divertido no abrirlos por cinco minutos pasara lo que pasara. Para no estar tensa y se hiciera menos el camino puse atención a todos los sonidos. 
     
Empecé escuchando chismes... que del trabajo... que de la casa... que si la política... esto me aburría; pensé que talvez si dormía sentiría más corto el viaje. Seguí oyendo el ruido de los coches, la música que llevaba el chofer, las personas que la tarareaban y luego... ¡pum!, así de repente, escuche un ruido terrible y casi estuve a punto de abrir los ojos, pero no lo hice,  y continué percibiendo muchas voces... que si está usted bien comadre... que si no le pasó nada señor... que una sirena... otra y otra. Sentí que transcurrieron los cinco minutos deseados y abrí los párpados lentamente. Para sorpresa mía, frente a mis ojos, un hombre morado, otro con orejas muy grandes, un león azul y para colmo, un elefante rosa...
     

Los principales de los barrios de Tehuantepec acusan al Alcalde Mayor por abusos. 1720

DATO.- El documento que se reproduce a continuación se encuentra en el Archivo General de la Nación (AGN), Ramo Civil. Volumen 599, expediente 4. 27 de agosto de 1720. Fue tomado de la Tesis (Apéndice IV) de Maestría de Laura Machuca Gallegos Los pueblos indios de Tehuantepec y el repartimiento de mercancías durante el siglo XVII. 


Los principales de los barrios de Tehuantepec acusan al Alcalde Mayor de Tehuantepec por abusos. 1720 

El Pueblo de Tehuantepec


Muy poderoso señor:

El alcalde Joseph de Zuñiga y los principales de esta Villa de Tehuantepec electores de los ministros de Gobernador, Alcaldes y demás Oficiales de República de ella; hallándonos con increíbles fatigas y trabajos con el gobierno del Alcalde Mayor Don Pedro Saravia Cortés y su teniente general nos precisa a ocurrir a V. A. como leales vasallos para el logro del remedio que esperamos.
     

Un momento de locura

Soid Pastrana
Uliana Cruz Guerra



Sus ojos no me dejaron de ver.
Yo sólo observaba sus movimientos; nunca miré
su rostro. Caminaba de un lado a otro,
caminaba calculando cada
movimiento de su cuerpo. Debiste verle. 
Podía percibir la acelerada respiración
que emanaba desde sus pulmones; era
tan extraño. Nunca dijo palabra, pero en 
aquél cuarto dejó un eco, como si hubiera
hablado toda la noche, ajena voz  quedó en las paredes.
No sé si fue locura o insomnio; mi sombra
o qué diablos, pero lo juro, no me dejaba de
ver…










Diego López y Ra ñaa huiini'



Originario de la ciudad de Juchitán, Nación Zapoteca, Diego López es un talento joven que en la expresión de su trabajo fusiona la tradición de sus orígenes con la contemporaneidad de los sonidos que captura a través de lo que escucha en su entorno.

Sus influencias van desde el son istmeño, la chilena (música de la costa), al son cubano. También es un asiduo escucha de jazz, rumba flamenca, bossa-nova y ritmos latinos. 

Aunque sus inicios en la música se dieron desde la infancia, han sido los años recientes en los que se ha consolidado con un estilo propio, que incluye temas en lengua zapoteca, ya sea en composiciones propias o de otros autores.

'La Sandunga', en la interpretación de Maderas del Istmo


Para descargar en Mp3 ingrese aquí: La Sandunga.

Natalia Cruz

Si existe un tema musical que por excelencia nos remite a pensar en el Istmo de Tehuantepec, con todas las imágenes poéticas que se asocian a la vida y esencia de nuestros pueblos, es, sin duda, la inmortal Sandunga.

Su autoría se atribuye al tehuantepecano Máximo Ramón Ortiz, quien, junto con el juchiteco José Gregorio Meléndez, encabezó la rebelión que culminó con la creación del Territorio Federal del Istmo de Tehuantepec.

A su regreso de la ciudad de Oaxaca en 1853 ―la cual había sido tomada militarmente por los rebeldes zapotecas―, Ortiz trajo consigo La Sandunga, tema que estaba de moda en los bailes de las grandes ciudades de aquella época. 

Documental.- Tehuantepec [año 1940]

Ana Laura Palacios Cepeda

Desde la creación del Comité Melendre una de sus principales misiones ha sido difundir nuestra cultura zapoteca. Por ello nuestra organización se dio a la tarea de rescatar un excelente documental, de nombre Tehuantepec, realizado en el año de 1940 por el Departamento [Secretaría] de Turismo del Gobierno de México. 

Décimo programa radiofónico: la Rebelión de Tehuantepec de 1660

Juquila A. Ramos Muñoz

En esta semana se conmemora una fecha importante para los zapotecas, en especial para los hermanos de Tehuantepec: la rebelión del 22 de marzo de 1660. Gubidxa Guerrero nos platica de este tema histórico, que por su relevancia todos debemos conocer.

Ana Laura Palacios Cepeda, Responsable de TvMelendre nos recomienda, mediante una amena reseña, el tema musical interpretado por el trovador Manuel Cabrera: Petrona de neza guete’, de César López. TvMelendre grabó éste y otros temas durante Xandu’ en el Panteón Viejo, evento realizado por el Comité Melendre y la Sociedad de la Capilla Miércoles Santo-Panteón Viejo el 31 de octubre de 2011.

Para amenizar el programa presentamos al maestro Herbert Rasgado, con A flor de Piel, tema de su propia autoría. El Trio Los Tecos nos interpreta un tema de Jesús Rasgado: Punto final. Recordando a la ciudad que dio inicio a una de las primeras rebeliones contra la Corona española, Luis Martínez Hinojosa canta a los Barrios de Tehuantepec.

El regreso

Emigdio Guerrero
Leonel Fernando Martínez Vásquez

Descubrí que se puede viajar en el tiempo, no se trata de la memoria, sino de un viaje real, espacio-temporal. Tras largos años de investigación hallé la fórmula para realizar el viaje: las estrellas. No ha de ser una estrella común. No. No. ¡No!. Todas las estrellas brillan, pero a mí ha de llevarme una obscura, llena de misterio como lo que pretendo lograr.

Con mucho esfuerzo doblaré el espacio, pues bien sabido es que la distancia más corta entre dos puntos es la recta, incluso en el tiempo; doblando la recta, el tiempo, el espacio, podré llegar a mi destino.

Hoy quiero hablarte de los espacios, del tridimensional, del tetradimensional, del espacio-tiempo donde coincidimos. Traspasaré el umbral y me arrepentiré; llegaré al punto donde no te conozco, donde no me conocen... Pero, no te he contado de mi máquina del tiempo, es maravillosa; no es complicada como en las películas. No tiene medidas extraordinarias, ni botones iluminados que jamás se ocupan, permite sólo un tripulante, un sueño y un destino. ―¿El calendario? No es necesario. Mi tiempo es un círculo, donde comienza ahí precisamente termina. ―¿Que pudiera ser más bien en espiral y mi regreso será un engaño? No creo.

La cuenta regresiva inicia, acabo de partir y no se si estoy llegando de allá o allá, en ese punto lejano, oscuro además. Ya aparece la luz al fondo, se desliza suavemente sobre mi nave, la acaricia y la desgarra; por fin se detiene. En este mundo no estás, ya no estamos... ¡Vaya, también he descubierto los universos paralelos! Se parecen tanto que no pueden ser. 

Buscando la inmortalidad encontré la muerte, o lo que pueda ser si tú ya no estas.



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Texto publicado en Istmo Autónomo (hoy Revista Guidxizá - Nación Zapoteca), Año II, Núm. 7, Julio-Septiembre de 2005. Se autoriza su reproducción siempre que sea citada la fuente.

Istmo Autónomo (hoy Guidxizá) es una revista cultural sin fines de lucro editada por el Comité Melendre de manera periódica. 

Caigo

Vicente Martínez


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Andrés Henestrosa: el hombre que dispersó sus sombras

Claudia Gómez Haro

“Al final de la vida sólo nos queda 
un poco de ceniza en la palma de la mano”
Andrés Henestrosa


Andrés Henestrosa nació el 30 de noviembre de 1906 en el pueblo de San Francisco Ixhuatán, en el Istmo de Tehuantepec, en el seno de una familia donde conviven las tres sangres de México: la india, la blanca, la negra, además de la huave y la filipina.

Andrés nos dice en las primeras líneas de su autobiografía inédita; “Soy un grito: el grito de Martina Henestrosa al darme a luz repentinamente”. Nació a mediodía a la hora en que según algunos, vienen al mundo los locos. Su madre fue una importante presencia en él y de ella aprende el zapoteco, junto con las tradiciones y leyendas indígenas.

Mil días bajo la almohada

Juan José López Domínguez


Francisco S. Regalado, Puga
Amiga, ya sabes que nunca he sido dado a hablar de cosas de amor, que la poesía romántica es prácticamente nueva para mí... pero qué extraña es la vida algunas veces.

La primera vez que la vi quedé en un estado de indefensión que no me esperaba. Sí, es cierto, primero pensé es que estaba impresionado por una bella foto, eso era todo, pero pronto supe que iba más allá de una simple y llana admiración. Era algo más, y quizás encontré con un tanto de respuestas lejanas cuando empecé a leer tus cartas. 
     
Como te he mencionado, nunca me ha gustado mucho la metafísica, pero lo que me dijiste me puso a reflexionar. Bueno, fue más bien por momentos, porque en realidad sigo en la misma postura. Y después de tanta obsesión al respecto, llegué a varias conclusiones; en primer lugar, el amor (palabra simple y sí, bastante metafísica) no tiene porqué limitarse a un espacio-tiempo determinado. De hecho esto es algo que no va con la concepción cursi que se tiene de ello, pero mira que sí llega a ser muy útil.